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No hay que esperar más. The Magnetic Fields nos presenta un nuevo trabajo. ¿Más de lo mismo? Creo que sí. Siguen sonando bien. Entonces ¿qué destacar? Pues ya que estamos aquí, algunas contradicciones. Luego de una primera escucha surge la primera: La salida del disco [cuando lo escuches, de no haberlo hecho, me darás la razón] debería haber coincidido con el fin de algo [la canción "Old Fools" también te hará entender], y sin embargo, aparece a inicios de este joven y hasta ahora imperceptible 2008. Y no sé, es sólo una idea, pero al menos su estreno hubiera coincidido con algún cambio de estación. La temática del disco habría caído a pelo [¿será mucho pedir que saliera justo iniciando otoño? Si eres melancólico -doy por sentado que eres melómano- entenderás, y este tema también será tu favorito: "I'll Dream Alone"]. Habiendo transcurrido un rato desde que pusiste play para darle una segunda repasada al disco, aparece la siguiente contradicción: Es inevitable que te preguntes si acaso la melancolía musical esté relacionada de modo inversamente proporcional al movimiento lento de cabeza que te produce cada canción del CD [la apertura del Distortion te lo pone claro: "Three Way"]. Aunque debo advertir que The Magnetic Fields se une al grupo de bandas que busca combatir dicho gran prejuicio, y este disco no hace más que confirmarlo. Ahora, en cuanto a la composición del Distortion, partamos de tres ideas fundamentales que lo pintan de cuerpo entero. La primera, y que se deduce de todo lo antes dicho, es que con este disco bien podrías bailar, pero claro, de manera triste, y eso último para que vean que esa forma no estaba patentada por los darkies [tan sólo pon play en "Please Stop Dancing" y no les hagas caso]. En cuanto a la segunda, y que se deriva de la anterior, es que cuenta no sólo con notables reminiscencias ochenteras ["California Girls", "Xavier Says"], lo cual viniendo de The Magnetic Fields no es una novedad y hasta se oye raro; pero [y he aquí, la tercera idea], este disco nos presenta una confluencia de temas que van de un ligero toque synthpop [hasta el título los delata: "Zombie Boy"], a otros muy pop con cierto tufillo nuevaolero [la excepcional "Till The Bitter End" es una clara muestra]. En conclusión, Stephin Merrit y los suyos lo consiguieron de nuevo.
::no.le.dan.el.crédito.que.merece_daniel.aliaga












