Posts tagged: Resplandor

Sobre Piratas Y Pésimos Vendedores

::una.más.de.bozzolandia

Ya he perdido la cuenta de las veces que he visto esa maravillosa película que es High Fidelity -por cierto, mil veces mejor que esa atorrantada de Almost Famous [que muchos pretenden salvar por el papel de Lester Bangs]-. Sólo sé que han sido las suficientes como para estar seguro de que es una de mis pelas favoritas de todos los tiempos, al grado de sabérmela de paporreta. Verbigracia: en cierta ocasión, cuando Laura visita a Rob durante su doloroso “break”, le pesca una lista de las Top 5 ocupaciones que le gustaría probar a nuestro protagonista. Rob sustenta una de ellas -trabajar como redactor de una conocida revista de rock en sus años de gloria- aduciendo los discos gratis por concepto de prensa. Totalmente de acuerdo. Uno de los [pocos] motivos por los que extraño trabajar en/escribir para/dirigir una revista de rock es justamente ése -claro que, si me pongo a considerar los pro y los contra, me siento bastante mejor así, sin presiones ni broncas con gente irresponsable de por medio.

Es cierto, ahora que existen Internet, los programas de intercambio de archivos y los blogs; tener un disco original implica apenas un pequeño valor agregado. Esta situación, sin embargo, no rige -o no debería hacerlo- para los grupos peruanos en actividad. Por eso, cada vez que el billete me lo permite, trato de comprar originales peruchos. Primero, porque es una forma directa [o casi] de apoyar a los grupos locales -a diferencia de tanto alelado que escribe en fanzines y revistas, yo sí creo en el potencial y/o las posibilidades de nuestra escena, y no soy tan hipócrita como para negar que me gustaría vivir de lo que me gusta hacer. Y segundo, porque, con lo maniático que soy, bajar discos en MP3 o WMA, escucharlos, arreglarlos, re-ecualizarlos… produce un estrés que conviene aliviar de cuando en cuando.

Ya que los astros eran propicios, el lunes en la mañana me di una vuelta por Quilca, pensando comprarme el Pleamar de Resplandor. No hay muchos sitios allí para colocar discos peruanos, por lo que estaba prácticamente cantado que debía pasar por GJ Records, aunque en toda mi vida jamás he confiado en esa tienda [o al menos no mucho]. Que conste que a mí nunca me han hecho nada allá, pero he escuchado de fuentes fidedignas suficientes historias como para asegurar que, efectivamente, José Galicio es un M-E-R-C-A-D-E-R, un tipo que para lo único que necesita a los grupos nacionales es para usufructuar con ellos. Y de lo que sí puedo dar fe es de los k-sets que vendía antes del boom de las quemadoras, y de los primeros CDs copiados cuando aquellas eran todavía un lujo: un atentado a los bolsillos de la castigada feligresía rockera, nada menos.

[Es bastante obvio, no obstante, que Galicio es consciente de las pendejadas que hace: no por las puras ha comprado por adelantado lotes completos de discos, guardándose una cantidad x para, luego, cuando el CD es inubicable, soltarlo a cifras merecedoras de una repulsa unánime. No es un delito, cierto: son las leyes del mercado. Pero el público debería recompensarlo con la indiferencia más antártica.]

::sobre.piratas.conchudos.y.[encima].vendedores.por.default

A las 11 de la mañana, GJ Records de Quilca recién estaba abriendo. Entro y me pongo a mirar opciones en caso no tengan lo que busco. A boca de jarro, el sujeto que me atiende –que debe ser familiar del dueño, porque tiene toda la pinta “Galicio” [si cabe tal cosa]- me pregunta qué es lo que estoy buscando, casi con esas palabras. Yo le contesto que estoy buscando el Pleamar de Resplandor, y, como buen [¿o mal?] vendedor, me muestra lo único que tiene del grupo de Toño Zelada: la reedición del Elipse [2004/5]. Sigo mirando y encuentro algunas cosas interesantes: La Mente, los cuzqueños Punk Waro, Flor De Loto… Alternativas que no me terminaban de convencer.

Entonces volteo a mi izquierda y, ¡oh, sorpresa!, descubro tranquilamente una cincuentena de discos peruanos pirateados, muchos de los cuales eran los mismos que había visto y considerado comprar en formato original. El descaro me desconcertó: se supone que una regla tácita en Quilca, en Galerías Brasil, en Polvos Rosados y en cualquier sitio de la ciudad [cosa que debería extenderse a todo el territorio nacional]; es que los discos de grupos nacionales NO-SE-PIRATEAN. Que lo diga si no el inefable Rafo Ráez, quien un día encontró pirateados en Quilca discos suyos y los destrozó a patadas –amén de la respectiva y bien merecida carajeada al vendedor de turno [acaso no el responsable directo].

Sé que la tentación es grande, y aunque no debería, pregunto el precio. “5 lucas cada uno“. Me lo empiezo a pensar en serio, cuando me asalta la duda: ¿en qué clase de CDs están quemados estos trabajos? El maniático ataca de nuevo: como no acepto nada menor que un Imation de marca, y los piratas, aunque son eso, están en una bolsita plástica cerrada con cinta adhesiva; abro uno de ellos sin preocuparme.

Como sospechaba: Princo, una marca que no dura ni seis meses. Trato de colocar de nuevo el CD en la bolsita plástica, cuando oigo a mis espaldas: “los discos están en sus cajas, no tienes que abrir las bolsas para verificarlo“. Replico que no es eso lo que estoy verificando, sino la calidad del CD quemado. Para no dar pie a una engorrosa discusión, pregunto por el original del recopilatorio Advenimiento De Lo Inevitable de Dios Hastío. Insólitamente, por toda respuesta recibo un “ése está muy caro para ti“.

Tras 5 segundos de estupor, comienzo a empincharme. “¿O sea que no me va a decir el precio de ese disco?” [porque yo no tuteo a nadie que no me dé esa confianza]. Ahí como que el despojo humano este se da cuenta de que me estoy fastidiando de veras, y me dice “ese disco está a 45 soles, pero si 5 soles te parece caro, para qué te voy a decir el precio de ése, pues“.

A estas alturas, esto ya ha rebasado el tema de la piratería conchuda. Semejante respuesta habla a las claras del poco o nulo esfuerzo que pone Galicio en buscar gente que trabaje en su tienda [me parece que no siempre ha sido así]. ¿Qué clase de vendedor, por más informal que sea, va a tratar de esa manera a un cliente? Salvo que el producto venga sellado de fábrica, como pasa con los originales, el cliente tiene el derecho de revisar lo que está interesado en comprar. Y aún si se tratase de un producto original, ¿se creía este adefesio ambulante que me iba a ir sin abrirlo frente a él una vez cancelado el importe?

Ganas no me faltaron de sacar el billete que tenía y restregárselo en la cara, pero como dijera alguna vez el hoy malogrado Cachuca, si un perro me ladra, yo no me voy a poner en cuatro patas para contestarle. Pude haber comprado, luego de este incidente, uno o dos CDs originales, pero me largué y no compré ni mierda, por malagracia. Total, en cualquier rato puedo llamar a Toño y comprarle directamente a él su trabajo, sin intermediarios filibusteros.

Creo que es necesario hablar sobre esto porque aquí la gente está acostumbrada a quedarse callada cuando tiene justa razón de reclamar. Pasa que todos los proveedores informales de servicios y atención al cliente creen que nos están haciendo un favor: desde las imprentas que no cumplen con los plazos estipulados hasta los mercachifles corsarios tipo Galicio. Y no me da la puta gana de seguirles el jueguito, pues. Así que, si eres parte de un grupo de rock o artista en solitario, quizás sea bueno que te des una vueltita por Quilca. Ah, y anda con tus tabas más grandes. Como sugerencia, nada más. Después de todo, quién soy yo para estar exhortando.

::compra.peruano,compra.original_hákim.de.merv

Asobi Seksu en Lima

Yep, Automatic once again...

Desde Nueva York, la banda Asobi Seksu [o sea, Sexo Juguetón en ponja] tocará ante sus seguidores y curiosos este viernes 5 de setiembre en el teatro Julieta de Miraflores [Porta 132], junto a Sonoradio y Resplandor. La banda liderada por Yuki Chikudate ha tenido muy buena acogida de crítica y público, sobre todo con Citrus, su último disco a la fecha [aunque ya están preparando una tercera producción].

Aprovechamos la visita para una breve repasada a su corta pero agradable discografía:

Asobi and sexy

::asobi.seksu
::friendly.fire
::2004

Los primeros segundos del primer acercamiento pueden resultar engañosos. “I’m Happy But You Don’t Like Me” comienza con un riff que te hace pensar en que tu peor pesadilla auditiva, aquella que te condena a horas interminables de J-pop en tu reproductor portátil, lamentablemente llegaron. But fear no more, porque las atmósferas que la banda desata a lo largo de estos 11 temas son un genuino placer sonoro [el trip de "It's Too Late" es impagable]. Yuki Chikudate es tu compañera ideal, sexy, coqueta, niña-adolescente, una kogal indie, la voz perfecta para arrullarte, para soñar [en inglés o japonés, el efecto es el mismo]. Y es todo lo que necesitas para este viaje. [no.pasa.el.j-pop_el.manza]

::walk.on.the.moon

YouTube Preview Image
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El naranja de sus ojos

::citrus
::friendly.fire
::2006

Fórmula agradable y bastante conocida. Base instrumental occidental y vocalista oriental. Los newyorkers, buscando repetir la buena performance que consiguieron con su debut autotitulado, reaparecieron con una placa realmente emocionante. Menos indietrónica y mucho más shoegazing. Batería potente, guitarras espaciales y algo más de ambient, además de la espléndida voz de Yuki, quien además se luce con los teclados cada vez que es requerida [aunque quizás en este disco, no lo sea tanto], y cuya entonación contrasta de manera idónea con el ruidismo pop creado por su banda. Si esperabas más de lo mismo o eres de los que piensan que siempre se debe cambiar disco tras disco, te recomiendo sólo escucharlo. Citrus gusta por sí solo. [le.encantó_daniel.aliaga]

::thursday

YouTube Preview Image
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Las puertas del Julieta estarán abiertas a partir de las 8:30 de la noche, según la información de Automatic. Ahí nos encontramos.

Playful Yuki
[foto.tomada.de.la.galería.de_nedward.org]

In Situ :: Elika en el Julieta - 14 de agosto

::noisy.three.pack

Parece que el staff de Manzarock tuvo para sus 3 gustos en el teatro miraflorino. Aquí lo que les dejó la noche del pasado jueves 14 a cada uno:

::kinder_
Seré franco. Siempre me parecieron una buena banda. De lo más destacado en la pequeña y “variopinta” escena nacional. Desde que tenían vocalista hasta cuando se volvieron instrumentales; pero la última vez, no sé que sucedió. Y es que en esa ocasión [si mal no recuerdo, durante la presentación de The Fucking Ocean] el IDM terminó por comerse las guitarras. Les quitó personalidad. Ya no parecían Kinder; sino más bien, otra de esas bandas dizque Intelligence Dance Music que sobresalen por su carencia de feeling, que poco trascienden y destilan frialdad. Aunque claro, esta vez, la formula funcionó. Los de “David En El Jardín” [hace ya un buen tiempo sin David, y con su nuevo integrante] se mostraron cuajados y la presentación fue realmente buena. Las guitarras volvieron a ser las protagonistas y eso se aplaude. [vaya.que.aplaudió_k.].

::videos.de.su.presentación_aquí.y.aquí

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::resplandor_
¿Qué podría decirse respecto de otra presentación de Resplandor? Quizás que esta vez promocionaron más el último disco [como debía ser] y por ende tocaron nuevos temas, de entre los cuales, caben destacar “Downfall” y “Pleamar“. También que la presencia del baterista con pinta hardcore –y su polo estampado con una frase que aludía al hecho de que a pesar de serlo, su nombre no era Christian– le inyectó mayor fuerza, mejor sonido y algo de toque jocoso a su presentación. Que el bajista, a pesar de su papel enteramente secundario, no lo hace mal. Y, ¿por qué no?, también acusar la mala iluminación –por momentos– durante la presentación de los amigos de Robin Guthrie, lo cual sólo sucedió en su performance, puesto que tanto para Kinder como para Elika, todo estuvo perfecto respecto a eso. En líneas generales, Resplandor tuvo otra tocada correcta; y no hay mucho más que decir. [lo.dijo_daniel.aliaga].
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::elika_
Hablaré primero de lo que no me gustó. El Julieta. Sorry muchachos, pero creo que no es un local para conciertos. A mí me amodorra estar sentado viendo a un grupo tocar, por más rugiente que sea su performance [muy buenos los sets de Kinder y Resplandor, como ya habrán leído]. Teniendo en cuenta que se repetirá la sede para lo de Asobi Seksu, solo queda resignarse. Haciendo un esfuerzo, superé las cabeceadas.

Elika en el Julieta

¿Qué me gustó? La energía y buen sentido del humor que desplegó Brian Wenckebach: comenzó y terminó el concierto con un fraseo del coro de “Waterfalls” de TLC [eso que dice "Don't go chasing waterfalls / Please stick to the rivers and the lakes that you're used to"]; los arreglos para cada canción, que mostró que el dúo puede plasmar sus canciones sin ceñirse rígidamente a las versiones de estudio [sin abusar de las bases programadas, el uso de hot rods para la percusión en vivo]; la voz de Eva Maravelias que creo se luce más en los temas más pausados e intensos; y ese par de nuevos temas que nos regalaron, que no desentonan con la ruta ofrecida en el buen Trying Got Us Nowhere.

Elika en el Julieta

Para quienes piensan que de los ochentas ya no se puede sacar nada rescatable, o peor aun, consideran que trayendo a cadáveres exquisitos de aquella época para tocar refritos malgastados le hacen un favor al público rockero; para quienes ya perdieron la fe en la renovación del shoegaze, hubiera sido bueno que se separen una butaca del teatro. De lo poco bueno que se ha visto en vivo este año. [es.fan.de.Cattone_el.manza]

* Videos disponibles en el canal YouTube de cocteaulab.

::mp3_resplandor

El mp3 del día_

Daniel Aliaga recomienda Resplandor

::halo

::del.disco_elipse

::2008_les.importa.poco.ser.profetas::

Dream-pop-Guthrie-style

::resplandor
::pleamar
::automatic

Resplandor en definitiva es de esas bandas que suelen escucharse mejor a través del disco que oyéndolos en vivo. Es cierto también que su estilo se presta para eso. Es verdad que su dream pop o shoegazing espacial requiere de capas y más capas de sonido, las que durante una presentación en vivo cuestan idear a no ser por la fría y cada vez más vigente PC. Las guitarras [siempre más de una], además de las pedaleras, ayudan, y bastante, pero tampoco pueden hacerlo todo. Es ahí cuando las secuencias cobran real importancia. Crean esa atmósfera ensoñadora y delimitan qué banda es más paja que la otra. Sin embargo, el tema es cuando te los alucinas no habiéndolos oído en vivo, y al hacerlo: oh decepción. Eso siempre y cuando, no seas un consumidor casi adicto del género, y tu gusto por el dream pop no sobrepase tu criterio respecto de la música que pueda crear Resplandor y otras bandas afines al género. En muchos casos, entre los que me incluyo, suele ser así. Ahora bien, es claro que a fin de cuentas, eso mucho no importa. Resplandor, quiérase o no, tiene ya tres discos, y se perfila como una de las bandas locales con mayor arraigo internacional de los últimos tiempos, por si ya no lo es. Tanto así es, que en la presente placa cuentan con las colaboraciones del notable Scott Cortez [Loveliescrushing, Astrobrite y STAR], la lindísima Anna Bretón [Mahogany], además de que su producción estuvo a cargo del genial y dreampopiano Robin Guthrie [ni poner referencias ¿no?]. Es justo señalar que a través de cada disco van camino a perfeccionar más y más su estética dream pop. Es más, me atrevería a decir que están a punto de encontrar un sonido que vaya de la mano con lo políticamente establecido dentro de su género. Es así que en Pleamar siguen llenando todo de texturas, capas y ruido, con una pericia milimétrica [y quizás por eso, además de la sobreexposición, se les tilde en ocasiones de aburridos]. Su último disco nos presenta nueve temas de entre los cuales destacan los ya conocidos “Solar”, “Oeste”, “Breathe” y “Twilight”. Y si habría que destacar algún track en especial, ese sería “Boreal”, el único tema en donde Toño Zelada, líder de la banda, no hace uso de su peculiar voz. Finalmente, con Pleamar, Resplandor no hará sino aumentar su prestigio internacional, incrementará sus galones y podrá decir “tocamos con los más grandes“; pero no les servirá para redimirse [tampoco están obligados] frente a la crítica y gusto nacional que no se relame por el dream pop. Y es que al contrario de las atmósferas creadas durante sus interpretaciones, eso último está más que claro.

::soñó.en.pop_daniel.aliaga

::twilight

In Situ :: Ulrich Schnauss en Nébula - 7 de diciembre

Voces, guitarras y secuencias, pero sobre todo éstas últimas

El viernes último, con una Lima presa de la fiebre “sodastérea”, ocurrió un hecho inusitado: Cuatro presentaciones en una sola noche, tres de las cuales eran del exterior: Resplandor de Perú; Elika de y Project Skyward de EEUU; Ulrich Schnauss de Alemania. Motivo más que suficiente para asistir, y más aún si te enganchaste a la música después de degustar las guitarras abstractas y el sonido agridulce de aquel disco que hoy en día va en camino de volverse un paradigma a seguir [por si ya no lo es]: El querido y tantas veces escuchado Loveless.

En cuanto a lo que no tiene que ver con la música [y que en aras de mejorar, debiera ser comentado todas las veces] lo de siempre: las puertas abrieron una hora después de lo pactado; las bandas arrancaron dos horas más tarde de lo que tenías pensado [y eso que fui poco optimista]; en conclusión, si las cosas esa semana no te habían resultado, pues todo se confabulaba para que siguieras recordando, cuando lo único que pretendías era oír a esas cuatro bandas y envolverte en sus preciosas capas de sonido, y es que al menos, lo que habías oído antes, te hacía predecir que así sucedería.

Una y tanto de la mañana, Resplandor arrancó. Presentación sobria [como a las que ya nos tiene acostumbrados, no sé si para bien o para mal] sin sobresaltos ni altibajos, las canciones de siempre; y si hubiera algo que destacar fue la fuerza inesperada que hizo presa del tema “Luna” [nº 3 del ensoñador Ambar], pocas veces tocado, y uno de mis favoritos [quizás por eso la mención].

Personalmente, el momento más esperado, Elika hizo su aparición. Unos platillos, un teclado, guitarra y una laptop. Chico y chica. Todo hacía predecir que sería una presentación exquisita. Arrancaron shoegazing, terminaron muy electrónicos. Cuando la vocalista adquiría protagonismo, el tema era perfecto, cuando el guitarrista hacía ademanes de estar tocando, realmente sentías bronca, cualquiera pudo haber estado ahí, llegas a pensar. En fin, las secuencias no tendrían que serlo todo.

Sigamos. La sorpresa de la noche, Project Skyward y su shoegazing/trance, eso al menos en primera impresión, y es que realmente no fue así. Dejaron atónitos a más de uno. Dos tipos emulando a sus héroes, uno queriendo parecerse a Kevin Shields, el otro tratando de ser Ian Curtis. Guitarra, bajo y laptop. Cabello shoegazing, y lentes post punk. Fórmula poco habitual, sonido genial; y es que era una mezcla envolvente, extraña pero prendedora. Si había que hacer alguna comparación, era como si el Seventeen Seconds [The Cure] se hubiera fusionado con el XTRMNTR [Primal Scream], y tuviese como vocalista al escocés que hoy en día es el padre de todo esto.

Finalmente, la estrella de la noche, el más esperado, Ulrich Schnauss. Sentado y bastante concentrado, sonidos complejos. Se conectó solo, solo con sus secuencias y cajas de ritmos. Sonidos bonitos, minuciosamente elaborados; carencia de vida. Realmente debió haberse guardado para lo del sábado, de acuerdo al programa, el sonido habría caído mejor.

En líneas generales, fue una buena noche, pero actos anteriores (llámese Mahogany y Airiel) nos obligan a pensar que pudo ser mejor. Considero que muchos tuvieron esa impresión.

::no.fue.al.nacional_martín.del.castillo

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