Michael Stipe, Mike Mills y Peter Buck. han vuelto al ruedo con Accelerate, un disco que los devuelve a sus primeras épocas y que ha sido muy bien recibido por la crítica y público [eso incluye a Manzarock]. Si bien es cierto en otras oportunidades se han cancelado presentaciones en nuestro país aun figurando en las páginas de las mismas bandas, parece que este concierto sí estaría confirmado [y el rumor había estado rondando hace ya buen tiempo], sumándose a las de Kylie Minogue, Animal Collective, Fabulosos Cadillacs y Duran Duran a realizarse ese mismo mes. Eso sí, esas entradas van a volar apenas se pongan en venta.
“¿Qué le pasó a R.E.M. cuando se mudó a la Warner?“, era la pregunta que nos hacíamos este fin de semana entre un grupo de amigos. En vez de elucubrar una respuesta, preferimos abandonarnos al placer que nos provocaba escuchar sus discos era IRS, una delicia. 13 discos después, la banda estandarte de Athens, parece buscar lo que dejó atrás con Accelerate, y el resultado a nuestros oídos es haber escuchado su disco más “rápido” a la fecha, al menos en 20 años. En vista de esto, tal vez ya no nos sintamos tan incómodos por el hecho de tener que referirnos al trío teniendo la imperiosa necesidad de comparar este disco con sus anteriores entregas. La explicación radica en que ese buscar en el pasado nació del mismo grupo, cuando al momento de juntarse para sacar las nuevas canciones para el álbum catorce no tuvieron mejor idea que ensayar tocando canciones que no habían tocado juntos en largo tiempo, esas de sus primeros discos. Esas primeras canciones eran de un vértigo bastante más ágil del que nos entregaran quinquenios más tarde. Accelerate es honesto desde su propio nombre: rápido, sucio, ruidoso. No sé si apurado, pero jamás esta aceleración es significado de desprolijidad [ni de falta de esfuerzo, lo cual podría parecer en una primera escucha]. Aun así, el sonido de este disco es una clara ruptura frente al sonido que nos entregaron en los últimos años, palpado desde el saque con el track de arranque “Living Well Is The Best Revenge”, todo un homenaje a su extrañada época indie; sin embargo, de ahí en adelante, los fans más curtidos de hecho podrán rastrear algunos guiños a su obra pasada más reciente en varios tracks. Ahí están las guitarras del Green ["Supernatural Superserious"], las orquestaciones del Automatic For The People ["Houston", "If the storm doesn't kill me, the government will"], las distorsiones del Monster ["Accelerate"], los pasajes acústicos del New Adventures… o cualquier disco que sacaron después ["Until The Day Is Done"]. De hecho que la inmediatez del CD es consecuencia de su trajín, dado que ya no son los muchachitos con veintipocos calendarios que eran cuando recién comenzaron en el ‘83, y ahora dicen las cosas por su nombre. 25 años después [¡¡ala mierda, 25 años!!], parece que Michael Stipe, Mike Mills y Peter Buck, han decidido cerrar el círculo. No me molestaría si este fuera el disco de despedida de R.E.M., no cuando con “Horse To Water” les enseñan a todo el planeta cómo carajos se debe rockear. Hay que destruir para volver a construir. Como para salir de la cancha con todo el estadio de pie. Palmas.