Posts tagged: Kevin Shields

::2008_nostalgia.lo-fi::

8-bit + shoegaze = TDG

::the.depreciation.guild
::in.her.gentle.jaws
::self-released

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo Kevin Shields caminaba meditabundo por alguna calle de Dublín, durante el año 1993 [dos después del magnífico Loveless, y unos cuatro luego de conocer a Sophie]. El “Padre del Shoegazing” no entendía por qué no podía [ni podrá, lastimosamente] desligarse de aquel magnífico sonido que él y sólo él pudo ser capaz de crear [quizás con algo de ayuda de Bilinda]. Es así que día tras día, se enfrascaba en largas caminatas buscando ideas que le permitiesen infructuosamente irrumpir nuevamente en la escena musical con algo distinto y emocionante para la época. En una ocasión, sin mucho en qué pensar, fue a caer en una feria de electrodomésticos, quizás especulando en que de algún desperfecto de la línea blanca bien pudiera encontrar su tan ansiado nuevo sonido. Lo sorprendente fue que al dirigirse a la sección de los videojuegos, encontró al electrónico y vanguardista Richard D. James, quien además de proferir lisuras a la pantalla, intentaba aprovecharse de un Súper Nintendo que por casualidad tenía inserto alguno de los tantos recordados cartuchos de Mario Bros. Fue entonces que al reconocerse, se enfrascaron en una variopinta conversación sobre sus intermitentes pero sin lugar a dudas, muy importantes carreras musicales, así como de las veces que ambos habían perdido el tiempo con dicho juego. Lo trascendente de la charla fue que, a medida que transcurrían los minutos, el ideólogo de Aphex Twin empezaba a creerse Súper Mario, y Kevin comenzaba a sumergirse en aquella fuente de sonidos lúdicos emanados de la consola que ¡oh sorpresa! guardaban mucho en común con los gustos del guitarrista shoegazer. Y es que se escuchaban dulces, nostálgicos, oscuros y sobre todo, muy lo-fi. Repentinamente, Kevin pensó si acaso la fusión entre su guitarra, pedaleras, atmósferas y demás, con aquellos sonidos que despertaban en él tanto interés, serían capaces de crear un ruido maravilloso, pero sobre todo innovador, que le permitiese colocar nuevamente en la cúspide a su banda. Atinó a decirlo, y Richard asintió, para luego referir: El futuro de la música está en los videojuegos [tanto lo creía que reversionaría el inolvidable Super Mario Bros Theme], a la vez que empezaba a dar saltos similares a los del juego cada vez que Mario esquivaba algún obstáculo. Shields lo observó, y luego de algunos segundos se dijo así mismo si acaso se estaba volviendo loco. Recordó que se le estaba haciendo tarde y tenía algunos recibos que pagar. Sin despedirse, se aprestaba a retirarse cuando de pronto, dos adolescentes norteamericanos que estaban allí, vaya a saber Dios por qué, lo reconocieron y le pidieron que les firmase una cinta de audio que contenía algunas canciones del Loveless, otras tantas del Souvlaki, y unas pocas del Spooky. El creador de “What You Want” aceptó, diciéndoles además, que él también había nacido en New York, y luego de eso retomó su camino. Los chicos continuaron mirando a aquel orate seguir jugando Mario Bros, y a la vez quedaron encandilados con el sonido de la consola SNES. De regreso a casa pidieron una a sus padres. Luego de algunos años formarían una banda. Ésta lleva por nombre: The Depreciation Guild.

::nautilus

::espera.la.revancha.en.super.soccer_daniel.aliaga

In Situ :: Ulrich Schnauss en Nébula - 7 de diciembre

Voces, guitarras y secuencias, pero sobre todo éstas últimas

El viernes último, con una Lima presa de la fiebre “sodastérea”, ocurrió un hecho inusitado: Cuatro presentaciones en una sola noche, tres de las cuales eran del exterior: Resplandor de Perú; Elika de y Project Skyward de EEUU; Ulrich Schnauss de Alemania. Motivo más que suficiente para asistir, y más aún si te enganchaste a la música después de degustar las guitarras abstractas y el sonido agridulce de aquel disco que hoy en día va en camino de volverse un paradigma a seguir [por si ya no lo es]: El querido y tantas veces escuchado Loveless.

En cuanto a lo que no tiene que ver con la música [y que en aras de mejorar, debiera ser comentado todas las veces] lo de siempre: las puertas abrieron una hora después de lo pactado; las bandas arrancaron dos horas más tarde de lo que tenías pensado [y eso que fui poco optimista]; en conclusión, si las cosas esa semana no te habían resultado, pues todo se confabulaba para que siguieras recordando, cuando lo único que pretendías era oír a esas cuatro bandas y envolverte en sus preciosas capas de sonido, y es que al menos, lo que habías oído antes, te hacía predecir que así sucedería.

Una y tanto de la mañana, Resplandor arrancó. Presentación sobria [como a las que ya nos tiene acostumbrados, no sé si para bien o para mal] sin sobresaltos ni altibajos, las canciones de siempre; y si hubiera algo que destacar fue la fuerza inesperada que hizo presa del tema “Luna” [nº 3 del ensoñador Ambar], pocas veces tocado, y uno de mis favoritos [quizás por eso la mención].

Personalmente, el momento más esperado, Elika hizo su aparición. Unos platillos, un teclado, guitarra y una laptop. Chico y chica. Todo hacía predecir que sería una presentación exquisita. Arrancaron shoegazing, terminaron muy electrónicos. Cuando la vocalista adquiría protagonismo, el tema era perfecto, cuando el guitarrista hacía ademanes de estar tocando, realmente sentías bronca, cualquiera pudo haber estado ahí, llegas a pensar. En fin, las secuencias no tendrían que serlo todo.

Sigamos. La sorpresa de la noche, Project Skyward y su shoegazing/trance, eso al menos en primera impresión, y es que realmente no fue así. Dejaron atónitos a más de uno. Dos tipos emulando a sus héroes, uno queriendo parecerse a Kevin Shields, el otro tratando de ser Ian Curtis. Guitarra, bajo y laptop. Cabello shoegazing, y lentes post punk. Fórmula poco habitual, sonido genial; y es que era una mezcla envolvente, extraña pero prendedora. Si había que hacer alguna comparación, era como si el Seventeen Seconds [The Cure] se hubiera fusionado con el XTRMNTR [Primal Scream], y tuviese como vocalista al escocés que hoy en día es el padre de todo esto.

Finalmente, la estrella de la noche, el más esperado, Ulrich Schnauss. Sentado y bastante concentrado, sonidos complejos. Se conectó solo, solo con sus secuencias y cajas de ritmos. Sonidos bonitos, minuciosamente elaborados; carencia de vida. Realmente debió haberse guardado para lo del sábado, de acuerdo al programa, el sonido habría caído mejor.

En líneas generales, fue una buena noche, pero actos anteriores (llámese Mahogany y Airiel) nos obligan a pensar que pudo ser mejor. Considero que muchos tuvieron esa impresión.

::no.fue.al.nacional_martín.del.castillo

¡Soy Tu Fan! :: Caleta, Plaza Vea y el éter…

Lo que haríamos por una mujer. Peor aún, lo que haríamos por un disco. Por esa obra que nos transformó, que nos rehizo, que nos definió. Nuestro colaborador de turno se seca un poco de su turbulento mar boliviano para sacudir las aguas de Manzarock evocando objetos, personas, momentos y lugares. No podía ser menos, con el disco de la banda que lo sacó de virgen [sic].

::soft.as.snow.[but.warm.inside]
::consideraciones.sobre.el.éter.de.un.pingüino

El Evangelio según Caleta

Mi primer acercamiento a ese patadón en los huevos sónico que responde al nombre de My Bloody Valentine fue -sacúdete en tu cripta, Percy Pezúa- leyendo sobre ellos. En ese entonces tenía 14 años y mi cabeza era un híbrido de rock clásico, post-grunge y punk subte peruano.

He de agradecerle al [demasiado] adjetivista Hákim de Merv por aquel primer acercamiento al grupo. El tiempo pasó, y trataba de averiguar más sobre ese combo que había conseguido lanzar “el mejor disco de los 90“. Omar, amigo mío cuyo negligente hermano habí­a dejado esa Caleta al alcance de un futuro mocoso snob, me dirí­a “hacen una bullaza y no se entiende ni mierda“.

No me dejé desanimar por las apreciaciones de mi en ese entonces condiscípulo en el colegio, y decidí lanzarme a la piscina de magma que era su música. Apenas tuve Internet en casa, conseguí el Kazaa y mi aventura musical comenzó.

Algunos dicen que la religión idiotiza al populacho y no la deja tomar conciencia de las injusticias que se cometen contra ellos. My Bloody Valentine significó para mí el no tomar conciencia durante los años más turbulentos de mi vida [típico; problemas en la jato, no te da bola ni el critter más feo del lonsa y no tienes idea de que vas a seguir después del colegio] y sumergirme en el éter.

Al carajo Iron Maiden, a la mierda Stone Temple Pilots, que Leusemia fuese a chupar pinga. Esto era pop, esto era ruido, esto era lo que escuchaban los ángeles durante su ascensión al costado del Altísimo. Ese maestro de maestros llamado Kevin Shields y esa bruja irlandesa que respondí­a al nombre de Bilinda habían conseguido remover desde sus cimientos todo lo que yo entendía como bueno y válido en el ámbito de la música.

Cuando estés dormida...

Debo decir, a estas alturas de la loa, que “When You Sleep” fue ese primer tema que lamió mis oídos aquella tibia mañana del 2002. Me imaginaba volando por encima de Lima la menospreciada, apoyándome en los árboles verdes, con los fondos purpúreos del cielo y observando. Emocionado por ese TEMÓN [sí señores, con mayúsculas], mis frenéticas búsquedas por la Internet empezaron.

“Only Shallow” me enseñó que no es necesario ser Van Halen para que el sonido de una guitarra te empuje. Finalmente, “Sometimes” fue para mí la quintaesencia de la canción de amor no-correspondido. Música para ser bañado en tubos de luz mientras nadas en un océano negro.

Entonces, un domingo por la tarde, lo vi. Un Loveless, solito y triste entre Diego Torres y Gondwana se alzaba en los anaqueles de Plaza Vea. No pude tolerarlo. Recuerdo haber aprisionado el disco entre mis manos crispadas y haber corrido fuera de la tienda. El pitillo de las cuestiones esas que detectan a los choros se activó. El huachi me perseguía por República de Panamá y yo corriendo como puta en batida. Bajé por un costado de la Vía Expresa y desaparecí por la bajada al circuito de playas. Como 3 pastrulos me vieron pasar corriendo. En ese momento ya nadie me perseguía. Pero yo estaba más feliz que un pedófilo en una guardería [Nota del Manza: No crean que no estuve tentadísimo a suprimir estas analogías].

Paralelamente, programas P2P y continuas visitas a Galerías me permitieron nutrirme con más música y siempre más. Al mismo tiempo, traté de encontrar las raíces de ese árbol de la vida. Eso me llevó directamente a los escoceses favoritos de muchos [llora, Murdoch] The Jesus And Mary Chain. Una vez que los hube escuchado, ya no podí­a dar vuelta atrás. Estaba más metido en pop que Maradona en coca.

Pop Pop Pop Pop Pop
al dormir, pop
al despertar, pop

Leí una entrevista en la que Shields decía que le encantaba cantar por la calle mientras caminaba. Desafiné mi guitarra, afiné mi garganta y simplemente empecé a seguirlo…

I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:26:34 PM)
ahí­ acaba ?
Rattlesnake dice: (6:26:46 PM)
sim, creo
Rattlesnake dice: (6:26:54 PM)
ya no se que mas poner
I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:26:58 PM)
ok
Rattlesnake dice: (6:27:48 PM)
me tocaría decir que gracias a esa banda efímera en la historia pero enorme en la colectividad de corazones melómanos, mis oidos se despercudieron de prejuicios y ahora escucho cualquier cosa que se me pasa por enfrente para ver que puedo aprender de ellos
I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:29:03 PM)
ajá
Rattlesnake dice: (6:31:28 PM)
pero ya fue pe
Rattlesnake dice: (6:31:31 PM)
mucha flojera
Rattlesnake dice: (6:31:35 PM)
y más
Rattlesnake dice: (6:31:38 PM)
auto-mamada
Rattlesnake dice: (6:31:40 PM)
que feeling

::recordó.con.gusto.sus.peripecias.cleptómanas_pingüino.rodríguez

El Sonido y La Furia

Talento y huevos.

De los pocos, poquísimos discos ungidos con el sambenito de “imprescindibles” [y aquí en Manzarock las etiquetas como que no nos caen], éste es uno de los que cumplen portentosamente con tal ecuación. Loveless, de My Bloody Valentine, fue editado un 4 de Noviembre de 1991. Y una nueva religión nació.

::my.bloody.valentine::loveless.[creation]

Loveless - My Bloody Valentine

Nunca me he puesto a pensar en esto, pero… ¿pudo haber sido editado en otro sello que no sea Creation? Porque si se gastaron entre 200 y 250.000 libras en su producción y lanzamiento, por precio no tiene nada que envidiarle al Nevermind [que rozó los 250.000 dólares para sacarlo]. Y comenzamos, porque la alusión a la segunda entrega de Nirvana no es gratuita. Para mí no se trata de cuál es “mejor”, o “mas importante”. Sus marcas son innegables, de ambos. Vieron la luz el mismo año, y son declarados como piedras de toque en sus respectivas escenas: mientras el grunge “nació” con aquel disco de la mancha de Seattle, el cuarteto irlandés de Kevin Shields y Bilinda Butcher, dúo compositor, institucionalizó el shoegaze. 3 años y ¡16 ingenieros de sonido! fueron necesarios para gestarlo [al menos, los que son acreditados]. Casi llevan a la bancarrota a su sello. Y encima, se atreven estos desalmados a NO PUBLICAR otro disco jamás. Pero qué bien suena, tan ítimo en su provocación. Porque si lo de Cobain y compañí­a era emplear la distorsión como catarsis, para My Bloody Valentine, a mi juicio, el ruido es una clara manifestación de una endemoniada introversión.

Loveless tiene el que tal vez puede ser el más impresionante opener de un disco en los 90’s: “Only Shallow”, épico, robusto, sobrecogedor, confuso, hiriente, desahuevador. En una palabra: Masivo. No hay guitarra, bajo, batería y voz. Es un ¡boom! Hay elementos distinguibles, pero nos sirve para explicar las partes de un ente conciso: Feedback insano cubriendo las melodías, voz sedante, y una base rítmica que simula un maelström a la perfección.

Efectivamente, para la época, fue lo más genuinamente único que se pudo escuchar [yo lo escuché demasiados años después]. Un disco pensado como un Todo [desde la portada hasta el genial último track, "Soon"], en donde el sonido era más importante que la canción, en donde el ruido era música, y donde los volúmenes solo quieren demostrar una cosa: al carajo con las guitarras. Ni solos ni riffs ni nada. Puro PUNCHE.

¿Y por qué no sacaron nada más luego? ¿Quedó hecha mierda la cabeza de Shields? ¿Temor de no poder superar esta majestuosidad? Vamos, man, que ni vale la pena pensar en eso. Lo único que importa es simplemente, darte una sacudida más cuando lo vuelvas a escuchar. Y si yo no te he convencido, léete esta tesis. A ver si el floro académico termina por sacarte el toffe de tu oído.

Larga vida a My Bloody Valentine.

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