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¡Soy Tu Fan! :: Midlife Tribute

Cuando Yo tení­a 15 años escuchaba Queen, en una época en donde en el planeta escuchaba cualquier banducha salida de Seattle. Y eso fue bueno: me daba la variedad suficiente para luego no preguntarme horrorizada “¿¿y qué le pasó a mi banda favorita??” al escucharles un tercer disco que anunciaba su anticipado retiro [¿se acuerdan de Live?]. Nuestro colaborador de turno, headbanger y dentista, ya con el doble de años, sobrevivió a esa edad maldita gracias a un disco maldito [ya 15 años desde su edición, allá por el '92], que le hizo daño, mucho daño. Pero para bien.

Ángel maldito

::faith.no.more
::angel.dust
::slash.records

Pocas cosas son tan perniciosas como una mente cerrada, especialmente cuando ésta es la propia. La diversidad del rock también supone que el sectarismo sea una lacra constante de la que es difícil estar exento. Sin temor a equivocarme puedo afirmar que Faith No More me salvó de ser un metalerito cuadriculado. Si bien ya los conocía por su anterior The Real Thing [1989], el sesgo medio chongueril de aquel disco unido a un aspecto visual demasiado ecléctico para mis estándares, impidieron que les diera el lugar que merecí­an.

Ahora sé que Angel Dust nació de las profundas discrepancias surgidas en el seno de la banda, particularmente entre Jim Martin y Mike Patton. En cada canción se puede percibir una soterrada batalla entre el viejo funk metal ochentero y el bombástico arsenal de recursos instrumentales y sobre todo vocales que desarrolló el grupo en el interín. Este es uno de los pocos álbumes que merece con justicia el calificativo de tal: a pesar de que constituye un disí­mil conjunto de canciones, es quizás el disco de FNM que más fácilmente fluye de principio a fin. Y aunque solí­a/suele chupar mucha cámara, Mike Patton es la vedette de este álbum pues su voz es la que define la catadura de los temas, desde directas piezas funk-hard-rock en algo convencionales ["Land of Sunshine", "Kindergarten"], pasando por las inclasificables “RV” [oscilación entre un monólogo y un crooner vocalizando un vals] y “Crack Hitler” [con mayor tratamiento "electrónico" pero similar en fondo con ese dealer que se cree el dictador alemán], hasta llegar a piezas terrorí­ficas como “Malpractice” o “Jizzlobber”: varios movimientos, sampleos, erupciones repentinas de ruido atronador y chillidos venidos del infierno. Temas con clara filiación Mr. Bungle, la agrupación de Patton que ya habí­a sacado su álbum epónimo para esas fechas. Fue la cada vez mayor influencia del vocalista lo que causó el cisma que terminarí­a con la salida de Martin, a esas alturas sólo secundado por su viejo amigo Jack Daniel’s, mientras al resto de la banda [los fundadores Gould, Bordin y Bottum] se le acomodaba muy bien el bullente caudal creativo y presencia escénica de Patton, uno de los últimos grandes frontmen que recuerde [giro cruel del destino pues fue el propio Jim Martin quien sugirió a Patton como reemplazo de Chuck Mosley].

Pero durante el periodo de fines de 80’s y principios de 90’s, la polaridad que tenía lugar en su seno creativo fue suficientemente intensa como para dar vida a un artefacto de la excelencia de Angel Dust: la base rí­tmica de Bordin y Gould, el contrapunto todaví­a presente entre teclados y guitarra que habí­a definido el sonido de FNM en los ochentas y la mencionada voz de Patton unida a letras tanáticas y de una oscuridad poco usual, que el gritante escribió experimentando con el método de supresión de sueño [expediente descrito en la psicótica "Caffeine"]. Los covers de rigor ["Midnight Cowboy" de John Barry y, en algunas ediciones, "Easy" de The Commodores] no desentonan a pesar de lo que se podría pensar. Y ésa es la sensación que sigue dejando Angel Dust aun 15 años después: que todo tiene cabida, que todo puede ser reinterpretado/recontextualizado, que los artistas realmente valiosos pueden traducir lo que sea a sus propios términos; bueno, quizás mi encandilamiento me haga exagerar. Pero me reafirmo al decir que no habí­a ni ha habido algo como el FNM de este disco, ni Mr. Bungle, ni los numerosos proyectos posteriores de Mike Patton han igualado la calidad del mejor FNM. Tampoco ellos pudieron igualarse a sí­ mismos: ni el digno King For A Day, Fool For A Lifetime ni el decepcionante y crepuscular Album Of The Year se acercan [el primero es un muy buen disco pero en coordenadas más guitarreras, increí­blemente a pesar de la ausencia de Martin].

No quiero irme sin enviar una mentada de madre virtual al responsable de que varios como yo termináramos con un cuadro depresivo luego de que se anunciara a Lima como una de las fechas del Angel Dust World Tour y la misma se cancelara luego sin mayores explicaciones. Hubiéramos sido tan felices.

::easy

::se.mojó.escribiendo_humberto.escudero

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