Lo que haríamos por una mujer. Peor aún, lo que haríamos por un disco. Por esa obra que nos transformó, que nos rehizo, que nos definió. Nuestro colaborador de turno se seca un poco de su turbulento mar boliviano para sacudir las aguas de Manzarock evocando objetos, personas, momentos y lugares. No podía ser menos, con el disco de la banda que lo sacó de virgen [sic].
::soft.as.snow.[but.warm.inside]
::consideraciones.sobre.el.éter.de.un.pingüino

Mi primer acercamiento a ese patadón en los huevos sónico que responde al nombre de My Bloody Valentine fue -sacúdete en tu cripta, Percy Pezúa- leyendo sobre ellos. En ese entonces tenía 14 años y mi cabeza era un híbrido de rock clásico, post-grunge y punk subte peruano.
He de agradecerle al [demasiado] adjetivista Hákim de Merv por aquel primer acercamiento al grupo. El tiempo pasó, y trataba de averiguar más sobre ese combo que había conseguido lanzar “el mejor disco de los 90“. Omar, amigo mío cuyo negligente hermano había dejado esa Caleta al alcance de un futuro mocoso snob, me diría “hacen una bullaza y no se entiende ni mierda“.
No me dejé desanimar por las apreciaciones de mi en ese entonces condiscípulo en el colegio, y decidí lanzarme a la piscina de magma que era su música. Apenas tuve Internet en casa, conseguí el Kazaa y mi aventura musical comenzó.
Algunos dicen que la religión idiotiza al populacho y no la deja tomar conciencia de las injusticias que se cometen contra ellos. My Bloody Valentine significó para mí el no tomar conciencia durante los años más turbulentos de mi vida [típico; problemas en la jato, no te da bola ni el critter más feo del lonsa y no tienes idea de que vas a seguir después del colegio] y sumergirme en el éter.
Al carajo Iron Maiden, a la mierda Stone Temple Pilots, que Leusemia fuese a chupar pinga. Esto era pop, esto era ruido, esto era lo que escuchaban los ángeles durante su ascensión al costado del Altísimo. Ese maestro de maestros llamado Kevin Shields y esa bruja irlandesa que respondía al nombre de Bilinda habían conseguido remover desde sus cimientos todo lo que yo entendía como bueno y válido en el ámbito de la música.

Debo decir, a estas alturas de la loa, que “When You Sleep” fue ese primer tema que lamió mis oídos aquella tibia mañana del 2002. Me imaginaba volando por encima de Lima la menospreciada, apoyándome en los árboles verdes, con los fondos purpúreos del cielo y observando. Emocionado por ese TEMÓN [sí señores, con mayúsculas], mis frenéticas búsquedas por la Internet empezaron.
“Only Shallow” me enseñó que no es necesario ser Van Halen para que el sonido de una guitarra te empuje. Finalmente, “Sometimes” fue para mí la quintaesencia de la canción de amor no-correspondido. Música para ser bañado en tubos de luz mientras nadas en un océano negro.
Entonces, un domingo por la tarde, lo vi. Un Loveless, solito y triste entre Diego Torres y Gondwana se alzaba en los anaqueles de Plaza Vea. No pude tolerarlo. Recuerdo haber aprisionado el disco entre mis manos crispadas y haber corrido fuera de la tienda. El pitillo de las cuestiones esas que detectan a los choros se activó. El huachi me perseguía por República de Panamá y yo corriendo como puta en batida. Bajé por un costado de la Vía Expresa y desaparecí por la bajada al circuito de playas. Como 3 pastrulos me vieron pasar corriendo. En ese momento ya nadie me perseguía. Pero yo estaba más feliz que un pedófilo en una guardería [Nota del Manza: No crean que no estuve tentadísimo a suprimir estas analogías].
Paralelamente, programas P2P y continuas visitas a Galerías me permitieron nutrirme con más música y siempre más. Al mismo tiempo, traté de encontrar las raíces de ese árbol de la vida. Eso me llevó directamente a los escoceses favoritos de muchos [llora, Murdoch] The Jesus And Mary Chain. Una vez que los hube escuchado, ya no podía dar vuelta atrás. Estaba más metido en pop que Maradona en coca.
Pop Pop Pop Pop Pop
al dormir, pop
al despertar, pop
Leí una entrevista en la que Shields decía que le encantaba cantar por la calle mientras caminaba. Desafiné mi guitarra, afiné mi garganta y simplemente empecé a seguirlo…
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I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:26:34 PM)
ahí acaba ?
Rattlesnake dice: (6:26:46 PM)
sim, creo
Rattlesnake dice: (6:26:54 PM)
ya no se que mas poner
I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:26:58 PM)
ok
Rattlesnake dice: (6:27:48 PM)
me tocaría decir que gracias a esa banda efímera en la historia pero enorme en la colectividad de corazones melómanos, mis oidos se despercudieron de prejuicios y ahora escucho cualquier cosa que se me pasa por enfrente para ver que puedo aprender de ellos
I wish I was left-handed, I wish I had a Mac dice: (6:29:03 PM)
ajá
Rattlesnake dice: (6:31:28 PM)
pero ya fue pe
Rattlesnake dice: (6:31:31 PM)
mucha flojera
Rattlesnake dice: (6:31:35 PM)
y más
Rattlesnake dice: (6:31:38 PM)
auto-mamada
Rattlesnake dice: (6:31:40 PM)
que feeling
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::recordó.con.gusto.sus.peripecias.cleptómanas_pingüino.rodríguez