Posts tagged: Interpol
::2007_si.esto.es.amor…::

::interpol
:
ur.love.to.admire
::capitol
No creo, honestamente, que ni tú ni yo hayamos leído alguna vez, desde el 2002, alguna reseña de Interpol redactada sin mencionar a Joy Division. Y la suerte está echada: nunca lo haremos. Our Love To Admire no abandona ni por un momento la oscura sombra de la insigne banda de Manchester. Pero no creo que eso sea el gran defecto de este tercer disco, no. El disco es parejo y uniforme, pero en el sentido más rutinario que se te pueda ocurrir. Nada se destaca. Y ofensa mayor, si hay algo que siempre destaqué por sobre todo en sus 2 anteriores entregas, es la base rítmica: me parece una abominación que justo ahora se les haya ocurrido convertirse en lo último que todos pensaban, en algo neutro. Our Love… abre bien, con “Pioneer To The Fall”, el tema más largo del cd, al que basta escucharle los primeros 20 segundos para saber exactamente a qué va a sonar, cómo va a sonar, por dónde va a continuar, y cómo va a acabar; sin embargo, es lo mejor del disco, y continúa en buena forma con “No I In Threesome”, tema que parece agradarle solamente a quien esto escribe pues por donde he leído le tiran barro, y mucho. Y es que me agrada porque, básicamente, resume lo que Interpol ha sido desde siempre. Bajo en primer plano, que abre paso a las guitarras y una batería que simplemente acompaña en forma básica pero que obtiene mayor variedad a medida que avanza el track. Pero repito, sin destacar. Cumple su función, y de verdad que jode. Después de eso, sucede algo inexplicable. NO hay un single. Un solo tema que te jale, una sola variación, un pico, algo más de lo mismo. Las canciones son heterogéneas, pero cansinas, el agregado del teclado a su paleta de sonidos, y el buen empleo del estudio solo ha servido para hacer que los instrumentos suenen bien, que se agradece, pero falta chispa, y apenas si “Heinrich Maneuver” y “Rest My Chemistry” [con un punteo que me hizo recordar demasiado a "Where's My Mind?" de Pixies] me llamaron la atención. Por otro lado, hablar de la voz de Paul Banks sería más reiterativo que un debate sobre por qué el fútbol peruano está como está. Si el amor fuera como la carrera de Interpol, diría que Turn On The Bright Lights es como ese primer mes donde todo es glorioso. Antics [2004], el segundo, ya no es tan bonito como el anterior pero vamos, hay cosas por las cuales seguir intentándolo. Al tercero ya te aburre. Si aun así piensas seguir hasta el cuarto, bueno, pues, eso sí que es amor…
::heinrich.maneuver
::2007_la.mala.educación::

::the.cinematics
::a.strange.education
::tvt.records
Scott Rinning, escocés. Canta bien. Tiene una banda llamada The Cinematics, junto a 3 patas más. Y han sacado su disco. Algo que le puede haber pasado a 4 muchachitos de cualquier parte del orbe. Y me imagino que esto de formar su grupito y hacer canciones se da porque, bueno, cualquiera lo hace, ¿por qué ellos no? Con tantas bandas que ya han asimilado y regurgitado todo el sonido post-punk ochentero, tener una agrupación más que añada su nombre a esa extensa lista, ya no hace mucha gracia. A Strange Education es un disco con una producción muy bien pulidita, qué duda cabe [Stephen Hague -Blur, New Order- fue uno de los involucrados]. Pero tiene un sabor a historia repetida que hará que te lo pases por inercia, no tanto porque de verdad te haya gustado del todo. A penas comienzan los riffs de “Race To The City” ya sabes lo que va a venir. Tracks destacables tienen: la pilera “Break”, “Chase” es un buen tema de momentos pausados con interludios dance, y “Keep Forgetting” es cosecha 1983 [ó 2003, como quieras verlo]. El tema autotitulado, que también es single, es otro destacado, aunque no veo la necesidad de haberla extendido por más de 5 minutos. Incluso su cover de “Sunday Song” de Beck es bueno, adaptado a su “estilo” [mmm... creo que las comillas debieron ir en 'su']. Y si te ponen alguna de su docena de temas en tu antro sabatino de preferencia, de hecho que saldrás a bailarla. Pero tu entusiasmo durará lo que dure la noche. Así es como es con The Cinematics. But remember: Antes de ellos ya estaban Editors [que sacan disco ahorita no más]. Y antes de ellos llegó Interpol. Y antes de ellos siempre estuvo Echo & The Bunnymen [y podemos retroceder más...]. Así que, papá, como diría Christina Aguilera: “back to basics“.
::2007_entra.al.ring::

::the.national
::boxer
::beggars.banquet
Hace un par de semanas más o menos, el blog Berkeley Place publicó una lista de los 25 mejores discos indie rock según la blogósfera. El ganador fue In The Aeroplane Over The Sea de Neutral Milk Hotel, naturalmente. Pero sorprendió ver a The National incluida en tal lista… y sobre todo encima de un disco como Spiderland de Slint [banda y disco de los que, escandalosamente, no he escrito ni jota, ¡horror!]. El álbum elegido fue Alligartor [2005], y atrás de él discos de Built To Spill y Elliott Smith. No hay necesidad de decir que este quinteto de Brooklyn tiene un buen respeto ganado en la audiencia, y además muy buena aceptación por parte de críticos. 2 años después, Boxer los trae de vuelta, y aquí sí me veo en la imperiosa necesidad de decir que estás a punto de escuchar una de las mejores placas del año. Estamos frente a canciones de claro tinte melancólico, sobre todo por aquel resignado tono de voz de Matt Berninger, que no puedes evitar escuchar, encantado como por un canto de sirena. Tal como su portada en b/n, los matices oscuros prevalecen en esta placa, hay furia contenida y desesperanza, con melodías tenues, suaves, y bueno, depresivas, también. Boxer es el sonido de una banda cuajada, que se siente cómoda en sus terrenos, y que valgan verdades, no parece querer abandonar. Entiéndase por esto que no se trata de un disco de Berninger y sus patas, aunque a veces su voz monótona pueda llegar a impacientarte [míralo por el lado amable], sino que junto a ella las canciones, que son las que cuentan aquí, se construyen magníficamente. El inicio es perfecto, “Fake Empires” es la mejor carta de presentación para la docena de temas que incluye el CD. Piano, cuerdas, una batería que entra con timidez pero luego se convence de su rol [suena de puta madre en todo el disco], y la voz honda de Beringer, junto a un acompañamiento de vientos que rematan los últimos 30 segundos del track. La que sigue es mejor todavía, “Mistaken For Strangers”, con un corito que me hace preguntar cómo sonaría “Electrolite” de R.E.M. tocada por Interpol. “Tus propios amigos te confunden por extraños” canta Berninger y la empatía es plena. “Squalor Victoria” es otro número con una batuca firme e incansable. Cada track es impactante en su manera de desarrollar la ansiedad y esa inquieta calma, de manera enfermizamente atmosférica y al mismo tiempo elegante. De Joy Division a Tindersticks, del post-punk al chamber-pop, los rastros de negrura son indudables. Boxer es tal vez la mejor placa de The National, y será otro objeto de culto por blogueros miles, amén de la crítica. No debería sorprender ya. Candidato firme para los recuentos de fin de año.













