::2008_q.e.p.d.::

::coldplay
::viva.la.vida.or.death.and.all.his.friends
::emi
Bien vale la pena recordar. Es así que para cuatro discos, hay cuatro momentos. El primero, hace ocho años. Viernes, llegando de clases. Apurado por almorzar y con las mismas salir a jugar fulbito. Televisión encendida con MTV. Como cualquier adolescente sin MTV2. Top 5 “Invasión Británica”. Puesto 3: “Yellow” de Coldplay. Recuerdo haberme quedado afectado por el sonido de aquella guitarra electroacústica y la voz peculiar de aquel tipo con pinta de posero que pretendía no serlo. “El Brit-pop no ha muerto“, pensé [a la vez que tarareaba "Shiver"]. “El The Bends aún tiene deudores“, concluí, mientras escuchaba una y otra vez el tándem conformado por las bonitas “Spies” y “Sparks” del no menos genial Parachutes. Dos años más tarde, último en la secundaria. Un día sábado del mes de noviembre. Sin mucho que hacer además de leer para un examen del lunes, y escuchando el A Rush Of Blood To the Head. Recuerdo haber degustado aquel piano desafiante del intro ["Politik"], las guitarras melosas de “Green Eyes” y “Warning Sing”, la batería asincopada a lo Doves de “God Put Smile Open Your Face”; así como el melodramatismo apocalíptico del tema que daba nombre al disco. Hace cuatro años, lunes a la medianoche. Antes de irme a dormir, sintonizando una aburrida radio local. Transmitían el XY, y empezaba a creer que algo no estaba bien. Comenzaban a parecerse más y más a U2; y yo me preguntaba si acaso no era cierto eso de “We Never Change” [novena canción del Parachutes]. Ayer, con una alta dosis de incertidumbre escuché Viva La Vida, su última placa, y la presencia de Brian Eno no era para menos. Sin embargo, sólo bastó que transcurrieran unos minutos con aquellos acordes despistados del teclado y me di por enterado que el rumbo se perdió. Jamás unos teclados se oyeron tan fuera de tono, nunca antes la voz del esposo de Gwyneth Paltrow [o también, el papá de Apple] se escuchó tan aburrida. No recuerdo haberles oído una guitarra tan folkie y americana. En el transcurso de ocho o nueve años, una banda se perdió. Y no es que hayan seguido con lo mismo. Perdieron la fórmula, terminaron queriendo parecerse a quienes menos debían hacerlo. Chris Martin y su banda se volvieron insoportables, se deformaron. Agrégale también el hecho de que Martin declarara en algún cable internacional que su más grande pesadilla era la de saludar a Bono y que éste no le respondiera el saludo. Finalmente, no sé si volveré a oír el Parachutes. Dicen por ahí que no hay nada más paja que un recuerdo puro, pero lo que es seguro es que Coldplay ya es historia.
::violet.hill
::nos.dio.el.pésame_daniel.aliaga















