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::lp3
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Creo que si nuestros papis no nos hubieran ensañado eso de “no creas todo lo que te dicen“, nos hubiera ido mal. Es cierto, desconfiar suele ser la mejor receta, a veces. Como cuando quisiste hacer un centro pero metiste un gol y todos vienen a decirte “¡ta’ qué tal golazo!“; como cuando te acuerdas de su cumpleaños el mismo día y le compras cualquier regalo a último momento, y te dice “ayyyy, qué lindo“; como cuando te dicen “el Perú avanza“. Me inclino a pensar que tanto Mike Stroud y Evan Mast, como uno que los escucha puede perfectamente representar una escena similar. Digamos que ya pues, estoy caminando por Nueva York, me los cruzo y por supuesto los saludo, conversamos un toque y ¡juaz!, les suelto mi cherry: “qué discazo es el Classics, yo escribí en Manzarock sobre ese disco, muy bueno“. Vale. Me agradecen, “we really appreciate it” y tal. Luego se miran como diciéndose “será cierto eso…“. Y regresan a su estudio. Pasan meses, años, y listo, terminan su siguiente disco. Pues, LP3 sería el resultado de querer dar la contra a todo lo nice que se les dijo. Me suena a una manera de hacer el ya tan manido mix de rock con electrónica pero no para que tonees como un descerebrado [que a veces provoca, e incluso los mismos Ratatat han elaborado en sus 2 primeros lanzamientos] pero dotándole de una sensibilidad introspectiva que muestra cuán bella puede sonar su paleta musical presionando las teclas adecuadas. Y lo hacen sin dejar dejar de apostar sus cartas, ahí están los soniditos a atari [haciendo que varios tracks tranquilamente puedan servir de cortina a un dibujito de Jetix o Nickelodeon], los riffs de guitarra a la Brian May pasados a través de sintes [deben ser fans de Queen jodido], beats africanos, y la duración justa [el track más largo apenas pasa los 4 minutos]. Ese electro-pop cósmico también se cuela en “Imperials”. Curiosamente, en aquellos tracks con nombres en español, “Mirando” y “Mi Viejo”, se dan maña para dotarlos de ritmos no explorados como el calypso o melodías orientales [lejano o medio, da igual]. Si tú también eres de los que desconfían, pues sigue tu línea y no hagas caso del título aburrido del disco, que dentro encontrarás motivos para pasarla bien. Si bien es cierto hay 2 mitades marcadas por el pequeño interludio “Flynn”, es en aquella segunda parte donde el ensimismamiento es más notorio, pero no desmerece para nada el resultado del disco. La calma después de la tempestad, no lo creo; la hora de crecer y sentar cabeza, no tanto; darle un replanteo a su propuesta y pasar a cosas mayores, mmm… me gusta, me gusta. Y sean cuales sean las loas a este disco [que para mí, ya ves, merecen en extenso], me tranquiliza saber que lo siguiente que Ratatat edite, será algo ajeno a lo que le pidan. Salvo que les pidamos que vengan; ahí sí, pues, muchachos, complazcan a la cazuela. Tú, consíguete el disco. Trust me this one.
::mirando



























