In Situ :: Leusemia en el Parque de la Exposición - 18 de julio
::la.voz.de.nuestros.ochentas
Si mal no recuerdo no iba a un concierto de Leusemia hace unos 8 años, más o menos; de lo que sí estoy seguro es que el del viernes pasado habrá sido el último concierto de Leusemia al que habré asistido. Honestamente, de no haberse anunciado la tocada del cuarteto original, aquél mítico ensamble de aquél mítico disco de aquella mítica época del rock subterráneo local, quizás no me hubiese animado a bajar al anfiteatro del Parque de la Exposición. Pero solo presenciar esta añeja formación en vivo era motivo suficiente para darse una vuelta.
25 Años Sobre Un Sueño titularon a este reencuentro. No creo que consideremos todos como sobresalientes, pero sería mezquinos negarles que tienen canciones que aun después de haberlas dejado de escuchar hace algún tiempo atrás siguen conmoviéndote de alguna forma. Y si no es en el aspecto musical, tienes toda la parafernalia “extra” que siempre acompaña al F: sus discursos y anécdotas entre canción y canción, su soez hablar [que uno ya no sabe si es adrede o producto de un nerviosismo exagerado], y esa inmensa cofradía que lo sigue [aunque, ante mi sorpresa, no llegó a llenar el recinto elegido para esta fiesta de aniversario].
Creo que demoré en entrar porque esperaba encontrarme con algún pata para comentar el concierto dentro del parque, o porque La Sarita estaba tocando. Cuando por fin me animé [ya que no me encontré con nadie], estaban terminando “Danza La Raza”. Algunas arengas reinvindicativas de Julio Pérez y unos cuantos temas más después [recuerdo "Guachimán" y "Todo El Poder"], le antecedieron a Narcosis. Con el apoyo del baterista Jeremy Castillo [D'Mente Común] y la guitarra del ex-Metadona Fernando Chirinos, las canciones del Cachorro Vial y Wicho García [más soez que nunca] sonaron increíblemente fuertes, aunque al Vial se le escuchara poco o nada. La potencia de este sonido se complementaba bien con la consabida provocación de sus letras, pero paradójicamente [y me parece que no solo yo salí con esta idea] al Wicho se le notó muy poco creíble entre tanto “mierda” y “conchasumare”. Aun así, para quienes por primera vez los veían en vivo, deben haber quedado con una muy buena impresión. Buenos temas elegidos para la ocasión, “Hemicirco”, “Danza De Los Cristales” y “Quiero Ser Tu Perro” fueron mis highlights personales.
Admito que esperaba escuchar mis temas preferidos del Leusemia reciente, y no más, hasta que venga el set del cuarteto original. Entre ellos, “La Caracola Subterránea”, cosa que INEXPLICABLEMENTE nunca llegó. Es algo que sigo sin entender, y que hubiera preferido en vez del cover de Saicos horriblemente [en serio, una atrocidad] cantado por el Kimba casi al final, por ejemplo. Aquellas primeras 2 horas de show [incluyendo su incursión por su etapa progresivona del Al Final De La Calle y Hospicios] tuvo altas y bajas para mi gusto. La emotividad y recuerdos que aterrizaban en mí gracias a temas como “15 Segundos De Gloria”, “Sed De Sed”, “Pedro Marmaja”, “El Asesino De La Ilusión”, “Instantes Eternos”, “Yo Pienso En Ti” se agradece desde aquí. Estupenda en mi opinión fue también aquella versión que hicieron de “Dunas De Sal”, tal vez la última gran canción que les reconozca.
El “esperado” momento acústico tal vez fue algo extenso, más cuando tuve que soplarme una nueva interpretación de “El Oso”, quizás la canción que, de tanto escucharla, hizo que me aleje de los límites de todo fan del F. Pero fue en este segmento del concierto en donde precisamente toda esa reverencia a la imagen y dictado del señor Valdivia se hizo manifiesta a un nivel mayúsculo. “El Espejismo De Los Sentenciados”, “El Hombre Que No Podía Dejar De Masturbarse”, “Gatos De Bronce”, “Memorias”, todas y cada una de ellas aplaudidas y alabadas por una ya rendida concurrencia. Yo sí aplaudo la participación del resistido Rafo Ráez en “A La Kloaka”, pero sobre todo en “Los Regalos Del Viento”, que siempre me pareció agradable.
Hasta que un furibundo “¡¡Leusemia conchasumareeeee!!” anunciaba el concierto para el cual yo había ido…
Los ochentas subtes para mí solo fueron algo que he leído en diarios y revistas, son relatos de patas de patas, anécdotas lejanas de compañeros ocasionales de chupetas, y muchas otras cosas que mi mente se ha sabido imaginar. Claro que recuerdo al primer Alan, claro que recuerdo la recesión, los tombos en la calle, los coches bomba y los apagones, y más situaciones similares. Pero la música en esa época no fue lo que significó verdaderamente años después. Cuando luego hice una retrospectiva necesaria, en aquel momento en que los hermanos subte resucitaron a mediados de los noventas con A La Mierda Lo Demás, gracias al apoyo de Lucho Sanguinetti [quien no participó de este evento, quizá debiendo por esto mismo que señalo], pues muchas cosas de su discurso las pude entender. No sé si ahora suene caduco, tal vez, pero a veces hay realidades que parecen resistirse a morir.
Leo Scoria mandó a rodar a Aldo Toledo ["No, Aldo, tú no", JAJAJA], Kimba Vilis apura al Montaña, y el F desata la media hora más efectiva del concierto de Leusemia. Este Leusemia del disco del 85 tiene esa inmediatez que todos los últimos discos que el F ha hecho con sus otros patas no logran: retratan el momento de una generación, hablan por ellos furibundamente diciendo las palabras precisas. No importa que el propio Leo cantara mal “Rata Sucia”, no importa que “Decapitados” tuviera el intro de “I Wanna Be Your Dog”, no importa que sonaran “arregladas para la ocasión” algunas versiones, ni que Leo ya no quisiera tocar la última canción porque… pues, porque seguramente le llegó al pincho, qué chucha. No es novedad que tocaran mal, la diferencia fue que ahora esas “malas” canciones sonaron mejor, y aunque sea por media hora nos mostraron cómo se hacían las cosas cuando hacerlas mal no importaba si la honestidad del discurso era lo potente.
Si como dijo Daniel F, aquel primer disco fue grabado astalculo, y suena astalculo, fue producto de la idiosincracia de sus autores. Negar su vigencia e importancia no tiene nada que ver con ese aspecto, puesto que las quejas que se le endilgan al F vienen por parte de los detractores de lo que hizo [y sigue haciendo] después. Puedo entender eso; pero que me digan que ese disco que Leusemia sacó con El Virrey es una mierda… ni cagando, conchesumare.
2 Comments
Other Links to this Post
RSS feed for comments on this post. TrackBack URI
















By
Ernesto Guardia, September 17, 2008 @ 9:51 am
Esa noche sí que fue memorable. Yo tampoco asistía a un concierto de Leusemia hacía mucho. No me gusta el primer disco (1985) y por eso no me atraía Leusemia como propuesta musical. Leusemia me comenzó a gustar cuando comenzaron a abordar otras vertientes, muy al contrario de los limitados gustos de la mayoría que los seguía. Lo artístico por sobre la demanda popular. ESO me gustó. Su valor y aplomo. Esa noche fué fantástica. Reencontrarme con toda esa magia del F y sus trances acústicos, sus vuelos sinfónicos, su poesía aún no reconocida.
Grande F ! Grande Leusemia!! Gracias por la reseña.
Ernesto
By
El Manza, September 17, 2008 @ 12:37 pm
Me has hecho volver a recordar esa noche, Ernesto. Creo que discrepo contigo en algunos aspectos, pero lo cierto es que en líneas generales, fue una buena noche. Mi último concierto de Leusemia. Amén.