::2008_math.pop::

::foals
::antidotes
::sub.pop
Se define la ucronía como aquella argumentación que valida lógicamente el muchas veces mentado “qué hubiera pasado si…”. Para aplicarlo, simplemente tenemos que encontrar alguna variable interesante. Por ejemplo: si no hubiesen aparecido los Arctic Monkeys, ¿qué banda se hubiera apoderado del hype de rigor? Alguna que, como ellos, haya lanzado cuanta cantidad de tracks [léase, singles] pueda componer y difundir favorecido por las ventajas de la tecnología moderna. Eso sí, sin olvidar incluir algunos de ellos, los que más comentarios positivos recibieron, a la hora de sacar el LP “oficial”. Otro: ¿se seguiría hablando de la “muerte de los sellos” o de que el indie es el nuevo mainstream, si alguna banda no editaba su disco debut, de pública aclamación crítica, en un sello indie de similar o mayor reconocimiento? Es más, el morbo aumenta si el productor también metió mano anteriormente a discos que refrescaron la escena independiente [y con esto, del panorama musical en el orbe]. De Foals ya se viene hablando hace algún tiempo, y así como los hay quienes los celebran, están los que no los tragan. Y básicamente, por las mismas razones. Solo que sus detractores quieren justificar su disgusto, quieren desmerecer su estupendo primer larga duración Antidotes, con argumentos que escapan a lo meramente musical, dado que en ese plano, no hay un ‘pero’ sólido. No al menos para quienes lo hemos escuchado con genuino solaz. Al darle play y dejar que “The French Open” invada el stereo, sabemos que no será un disco cualquiera el que estamos a punto de disfrutar. Llevando la obra y espíritu de Gang Of Four a niveles sónicos no apreciados antes ni ahora en ninguna banda, los de Oxford muestran una propuesta que, incluso con algunas limitaciones, ha logrado un discazo. Decimos limitaciones, porque fuera de todo apasionamiento que pudiera surgir producto de nuestro entusiasmo, es notorio que hay temas o rápidos o a media caña… que luego se tornan rápidos, con trazos de jazz, funk e incluso post/math rock y shoegaze, pero con un tamizado pop suculento de voces dobles vivaces. El bombo nunca descansa, la base rítmica realiza una labor espléndida, aportando esos ambientes de frenetismo e intensidad necesarios para cada track, y los matices se realzan cuando dicen ‘presente’ los teclados y los vientos. Es justo lanzarle loas a David Sitek en la producción, cierto, como también es justo reconocer que ha trabajado con un grupo que tiene lo necesario para simplemente afinar solo algunas tuercas, y no hacerles toda la chamba. Luego de 1 hora de música, no habrá antídoto para evacuar el veneno que Foals ha inoculado. Retomando, ¿estaremos hablando del disco del año, cuando hagamos el recuento habitual en diciembre? Wait and see.
::cassius












