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Teniendo en cuenta que se despidieron el 2001 con bastante pompa, esperaba de Tim Booth cualquier cosa menos reformar James. Lejanos los tiempos de aquel renacer del brit pop como antÃdoto a la amenaza “alternativa” iniciada en Seattle, en donde con puñado de canciones se hicieron un pequeño espacio con al menos un par de discos que bien valen ser recordados. Hey Ma tiene mucho del espÃritu pop efectivo del Laid que de la grandiosidad vacua del Millonaires, y eso ha dado como resultado su mejor disco desde aquel del ‘93. Sin embargo, tal como sucedió todas esas veces que tuvo a bien colocar un single rompedor [a ver, contemos: "Sit Down", "Born Of Frustation", "Say Something", "She's A Star", "Just Like Fred Astaire"], aquà pasa lo mismo: su retorno no alcanza a copar todo el espectro mediático que la banda hubiese querido. Siempre están ahÃ, como que rezagados, aprovechando el momento que una banda “estelar” baje su marea para colar una buena canción que no podrás olvidar. En este 10mo disco, de portada que no sé si calificar de controversial o simplemente ridÃcula, se escucha una banda con oficio, pero que en una primera escucha nos es difÃcil discernir, como ya dijimos, un single rompedor. Si algo no han perdido, y los die hard fans pueden sentirse bien con esto, es que la voz del buen Tim permanece inalterable, y junto a la trompeta de Andy Diagram, hacen del sonido de su banda algo totalmente reconocible. Imagino que lo que estos mancunianos han querido reflejar dentro de todo es cierto optimismo, propio de un renacer [quizá eso explique la portada], que empuja a Booth a cantarnos “I’m alive”, y sentirnos bien al respecto. Lo más controversial lo escuchamos en el track autotitulado, donde se escuchan lÃneas que hieren: “Hey Ma, the boys in body bags coming home in pieces“. Se anunciaba meses atrás la venida de Tim Booth como solista por esta ciudad, pero ya vemos que tenÃa mejores planes. Quizá ya muchos hayan tirado la toalla con ellos. 7 años de inactividad tal vez puedan pesar en el oyente promedio, quizás ahora más pendientes del nuevo disco de Coldplay. No los culpamos. Los que vivimos y recordamos aquellos primeros años de los 90’s como nuestro despertar melómano, tendremos presente lo que James siempre supo y pudo aportar: Pop con la clase suficiente como para competir en cualquier cancha.
::hey.ma













