::2008_mil.pedazos.de.mi.corazón::

::tindersticks
::the.hungry.saw
::beggars.banquet
No creo que tras ver la portada de The Hungry Saw, te quede duda alguna sobre el aroma de la música que escucharás. No creo, tampoco, que luego de escucharla quede duda sobre el reinado de la tropa del taciturno Stuart Staples en los terrenos de las sinfonías opacas del chamber pop. Un reinado que construyeron en base a constancia y talento. Disco número 7 para la estadística, Tindersticks reaparece 5 años luego de Waiting For The Moon, actualmente reducidos a un núcleo de 3 personas asentadas en Francia. Ahora, no es que la banda se haya limitado a un mero trío, dado que sí encontramos músicos de sesión ejecutando las [a veces desnudas, a veces cargadas] orquestaciones que los han hecho los adorados que son. Sumado esto a unas líricas que por momentos pueden resultar francamente macabras ["The first cut is the skin / The second is the muscle / And there's a crack of bone / And he's at your heart", "The Hungry Saw"], concluimos que la espera no ha resultado en vano. Su trastocado romanticismo y ese toque personal para interpretar el soul es lo que los eleva por sobre el promedio de bandas que pretenden engancharse la insignia de la melancolía en medio del corazón. Un sonido que en este álbum se encuentra desnudo y hasta diría que casi crudo, y por tanto más puro. Si bien es cierto hacia mitad del disco parece disminuir la intensidad, no pierde a mi parecer esa cuota de calma que siempre saben desplegar. Entusiasma enormemente la inclusión del instrumental [¡!] “The Organist Entertains”, sin perder el espíritu general del CD, que es de una hondura emocional bastante cargada. Sigue resultándome curiosos recibir con entusiasmo una entrega como la presente. Sentir cierta algarabía, por así decirlo, al escuchar una banda que se ha caracterizado por retratar el lado negro u oscuro de las emociones de la vida. Sorprenderme del hecho que voy a sentirme satisfecho de escuchar a un grupo cantando sobre las decepciones que pueblan nuestros días. Esa bizarra contradicción, cuando se trata de Tindersticks, me llena bastante. Debo tener algo mal, supongo. O debe ser que el fraseo de Staples [que percibo algo más luminoso que en anteriores entregas], el grave vibrar de las cuerdas [guitarras y violas], y el pulso tenso de los teclados, han armado un disco filoso hecho con acabados de artesano. Si es eso, respiro tranquilo. No sé si más feliz [o menos desgaciado] que antes, pero tranquilo.
::the.hungry.saw.[acoustic]













