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Déjate guiar por el sonido de tu cuerpo

Las manos estiradas de Paganini medían 45 centímetros. Eso explicaría su prodigiosa ejecución del violín. Y esas medidas, que son especulativas, pues se podrían deber a que el artista italiano sufría del síndrome de Marfan, enfermedad genética que altera y debilita los tejidos conectivos del cuerpo, lo cual hace que los miembros crezcan desmesuradamente. Es una enfermedad rara, y Bradford James Cox la padece, lo cual afecta su música de manera distintiva. El líder de Deerhunter ha pasado gran parte de su vida en hospitales tratándose así que tal experiencia no podía quedar relegada de su música. Let The Blind Lead Thos Who Can See But Cannot Feel es un disco de concepto gabado en una habitación. Voces de niños, sonidos ambientales, nostalgia evocativa, introspección indie; es su subconsciente el que nos guía cual Virgilio a su particular vivencia interior plagada de texturas hipnóticas bordadas en fuzz y baterías metálicas. Pero a diferencia de cualquier otro disco en donde el artista nos lleva a conocer su padecer a través de canciones elaboradas [ponte, como lo que hizo Lambchop hace un par de años], lo que ha querido mostrarnos el buen Bradford es el resultado de sus experimentaciones sónicas, la hilación de ellas integradas en un buen disco de 14 canciones que ya las puedes sentir o emotivas o disfuncionales, tal como el testimonio de algún muchacho convaleciente luego de una experiencia traumática en algún nosocomio. Dejando las cosas muy en claro desde el título de CD, su voz por momentos susurra las letras, haciéndolas ininteligibles, pero son los títulos los que te orientan acerca de lo que podrían cantar, dado lo explícito que son en algunos casos como “Recent Bedroom”, o la terrible “Quarantined”, “Quarantined and kept / So far away from my friends / I am waiting to be / Changed“; en “River Card” canta “River so clear and blue / I’m so in love with you / But you’ll drown me / You drown me“. En efecto, su voz ha sido tratada como un instrumento más, puesto que tranquilamente la totalidad de las canciones aquí incluidas pudieron ser instrumentales. Mi favorita llega casi al final de este trip, “Ativan”, una vocalización etérea, casi fantasmal, y un punteo de guitarra entre conmovedor. Entendiendo el contexto del disco, Let The Blind… es ideal para los que se desvelan pensando en su soledad, cuestionándose el ser diferentes por cualquiera sea la razón [una enfermedad, una forma de vida], para quienes atraviesan momentos oscuros, pero ahí están, con la confianza de saber que muy al fondo de donde están se encuentra la luz de la salida, y hacia ella se dirigen, con paciencia y tranquilidad, muy a pesar de todo. Gran mérito el alcanzado por Atlas Sound, ha logrado que nos metamos en su cabeza y sepamos encontrar aquellas similitudes que siempre existen entre los que, de alguna u otra manera, padecemos algo. La música, para variar, es la mejor manera de sobrellevarlo. Gracias, Brad, cuídese no más.

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