In Situ :: The House Of Love en Vocé - 13 de marzo
::se.nos.abrieron.las.puertas.del.amor
El segundo jueves del mes de marzo, Lima fue presa del amor. Cayó un día 13; pero bien pudo ser 14. The House Of Love se presentó por primera vez en Sudamérica, y Perú fue la plaza elegida. Sí, así como se lee, fuimos los primeros en algo, y no se trataba para nada de ningún mérito desdeñable [como ocasionalmente suele pasar]. De forma inusitada [no, mentira, se agradece Automatic] teníamos la oportunidad de oír en vivo a la emblemática banda londinense que editara su primer disco autotitulado, en aquel lejano 1988, a través del sello que hoy en día significa mucho para la escena noventera alternativa y la historia de la música en general, Creation Records.
El lugar de encuentro fue la discoteca Vocé [últimamente, el sitio elegido para los eventos de Automatic Entertainment], y aunque particularmente no me parece la plaza ideal, sería mezquino no señalar que funcionó su elección. Esto a razón de que la presencia del público se dio en demasía. Centenares de personas asistieron dispuestas a saciar su anglofilia. Mucha fanaticada [en su mayoría, de más de treinta años] ansiosa de oír a los creadores de “Christine”, “Shine On”, “I Don’t Know Why I Love You”, “Beatles And The Stones” y demás. Es cierto que también otros tantos, guiados por las buenas referencias de Automatic y sus eventos, además del hecho de que la banda fuese inglesa y noventera. Y claro, pues digamos que uno que otro [entre los que me incluyo], animado por el nuevo disco de Resplandor titulado Pleamar [tomemos en cuenta que Robin Guthrie lo ha producido y se anunció que tocaría con ellos]. Digo, todas y cada una de ellas, eran razones más que valederas para asistir.
Todo comenzó a las 11 y algo más. Como es costumbre, Resplandor dio inicio a otro concierto. Con el estreno del nuevo disco, se pronosticó que esta vez no habría más de lo mismo. Entiéndase bien, no en cuanto al sonido, sino respecto de las canciones. Pero valgan verdades, no fue exactamente así. Arrancaron con los temas, que aunque no pertenecían a sus dos discos anteriores [Elipse y Ambar], ya los habían tocado más de una vez por pertenecer a los discos split que editaron junto a The Radio Dept. y Mahogany, con motivo de sus visitas. “Solar”, “Oeste”, “Breathe” y “Twilight” fueron incluidos en su nueva placa. Sin embargo, si hay algo que destacar es la presencia de la batería y la consolidación del bajo. En resumen, Resplandor hizo una sobria presentación. Se notó el influjo de Guthrie y, como ya se sabía, Robin tocó con la banda. Fueron 3 temas, el primero de ellos, y digno de mención: “Halo” [y es que si había alguno que tenían que escoger era ése]. Del nuevo disco, pues las canciones “realmente nuevas” siguieron con la misma línea del grupo, eso sí, muy correctas; y si hay alguna que destacar, sería “Pleamar”. Ah, cierto, ¿qué tiene la gente contra Resplandor? Ni siquiera podría decirse que es una relación de amor y odio; sucede algo y no se entiende. Quizás se deba a la sobreexposición. Para tomar en cuenta.
Transcurrieron algunos minutos luego de esta presentación para que se produjera lo más esperado de la noche. The House Of Love apareció en escena. Los liderados por Guy Chadwick iniciaron fríos. Luego del recibimiento efusivo, la gente no entendía porque no arrancaron con “Christine”, y sí con “Love You Too Much” del último disco Days Run Away [2005], que considero, muy pocos habían escuchado [y es que claro, de ser sólo por ese disco, no se habría producido la asistencia que se dio]. Acto seguido, se rectificaron [el público lo entendió así]: Se mandaron con “Christine” y la gente reventó de emoción. Luego siguieron con algunos más de sus temas clásicos.
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Acápite aparte, Chadwick y Bickers, herederos en alguna ocasión de esa confrontación mítica entre vocalista y guitarrista [mal que afecta sólo a bandas inglesas], no desechaban ocasión alguna para dejarnos en claro que THL tiene para rato, y que su relación, renovada a partir de su última placa, se aprecia mejor que nunca. Es así que llegaron al tema más bonito de la noche, “Beatles And The Stones”. Seguramente puede no haber sido tu preferido en el listado de canciones que querías que tocasen, pero si estuviste ahí, es claro que lo sentiste, fue un tema cuya interpretación emanaba puro sentimiento contagiante. Chadwick cantaba “Made it good to be alone” y muchos nos emocionábamos oyendo entre tanta gente, un tema que debe habernos acompañado en muchos momentos de soledad.
La fiesta noventera siguió su curso. A los clásicos temas se les sumó “I Don’t Know Why I Love You; y al público no le restaba más que pedir “Shine On”. Finalmente, sucedió lo que todos menos querían: THL tuvo que despedirse; pero volvió, y de qué forma. Tocaron tres temas más, uno de ellos, el esperado “Shine On” [que sin ánimos de fastidiar, opino que debió ser tocada como tema final].
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Un conciertazo. The House Of Love nos transportó a través del tiempo, nos encandiló con esas guitarras, a veces madchesterianas; y en muchas otras, bastante shoegazing. Nos susurraron fuertemente [con lo contradictorio que puede ser eso] que los noventas aún viven, que las guitarras siguen y seguirán siendo importantes. Que la gente común y corriente puede hacer música genial y que su música siempre seguirá vigente. Finalmente, terminaste feliz y de seguro que también flotando [y no me refiero a si consumiste drogas y/o alcohol]. Oíste a la banda que no hizo sino dejar en claro que las guitarras con efectos pueden cohabitar con voces que salen del corazón, en perfecta armonía, en una casa del amor. Qué cursi, pero es la verdad. Bickers y Chadwick [sí, en ese orden] lo demostraron.
::se.enamoró.del.amor_daniel.aliaga













