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Guau-Guau Popsidélico

Una de mis escenas favoritas de High Fidelity es cuando Rob Gordon [un genial -y nunca mejor que ahí- John Cusack] suelta aquella inmortal frase en su tienda Championship Vinyl: “Voy a vender el Three EP’s de The Beta Band“, y “Dry The Rain” suena por los altoparlantes haciendo que la concurrencia mueva su cabeza al compás de la canción. La banda en cuestión tuvo cierto repunte a raíz de esa mención, pero años después, en el 2004, anunciaría su separación, lo cual fue lamentable para algunos. Los ex miembros John Maclean y Robin Jones junto al ex fundador de TBB Gordon Anderson se reunieron ahora pero bajo otra denominación, The Aliens, y su propuesta está no tan reñida con su pasado inmediato, aunque sea más un punto de partida que una ruta asumida. Si hay algo notorio en los escoceses es esa filia psicodélica sesentera [circa 1967, por ahí] que ocupa bastante espacio en Astronomy For Dogs. Pero igual, lo que comienza bajo una forma acaba teniendo otra, y es perceptible en gran parte de los 11 tracks. Pero en general, hay una elaboración casi épica en la melodía de los temas que viene aparejada de una zumbante psicodelia, como ya mencionamos, y secciones de cuerdas algo quejumbrosas. Una especie de resaca “Madchester” queriendo ser curada por una dosis de rock ácido, con coros de voces en capas y un poderoso y omnipotente órgano Hammond. Astronomy… posee tracks de los más densos, hasta los más lights, si cabe el término. El inicio es efusivo, con “Setting Sun” que tiene todo las características ya descritas, es un punto medio entre el Hendrix más pastrulo y los Soup Dragons más serios y menos juergueros. Es seguida por “Robot Man”, funkadélica hasta más no poder, pero termina pareciéndose a algo así como música disco para borrachos. Detacan además “I Am The Unknown”, que comienza a lo Beatles y termina a lo Pink Floyd [¿?], el pop tonto/alegrón de “The Happy Song”, y las sendas baladas “Honest Again” y especialmente “She Don’t Love Me”, que es para tener alguna llaga en las muñecas, cuando mucho. Suele ser un disco desconcertante por momentos, sin un aparente orden [tal vez forzado, tal vez fortuito], y en algunos momentos irresuelto, como si la locura de Brian Wilson fuera un mérito en sí al hacer músico, por poner un ejemplo relacionado a un referente a esta banda/este disco debut. Con todo, tal vez el mayor punto en contra que les encuentro sea la duración del disco, de más de 1 hora, casi 70 minutos. Fuera de eso, hay tracks sobresalientes, claro que sí. Obviamente, nada de lo escrito te va a significar algo si nunca antes fuiste adepto del sonido de The Beta Band. De igual forma, The Aliens te puede sonar a lo mismo que aquellos. Para el resto, nosotros, podemos confiar en que la banda mejorará, cómo no, en posteriores entregas. They will be our light.

::robot.man



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