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¿Ya se van, chicas?

Creo que mucha gente le pone mala cara al “indie” porque entiende que le quitó al rock la capacidad de bailarlo, convirtiendo en algo más propio el hecho de pararse ahí mientras escuchas a tu banda favorita de turno tocar canciones con temas sobre noches sin sexo y referencias a libros y experiencias caletas. La paradoja es que una buena historia, caleta o no, puede hacer que te acuestes con alguna desprevenida fácilmente impresionable [o te pueden seducir a ti de la misma manera, y caer redondito, somos así de sencillos]. Claro, me dirás “¿y el electroclash?” y el revivial 80’s y todo eso, pero esto es algo reciente hasta cierto punto, y vamos, no todo lo que suena así suena bien. Si ahora me tomo un momento para hablar de Annie, Erika y Heather es porque 1, tengo los oídos totalmente arruinados por el avasallador sonido de las guitarras de Airiel, pero sobre todo porque 2, Au Revoir Simone son 3 mujeres que considero talentosas, y su música suena bien. Hay un crecimiento notorio en sus composiciones, aún manteniendo, bajo un cálido cobijo de sintetizadores, drum machines, palmas y panderetas, su dulce synth-pop, lo que no quita que ciertos temas te remitan al Jesus & Mary Chain de “Just Like Honey”, con ese beat ‘tun tun-tun’ que es reconocible, y unas voces que te tranquilizan el alma y te acarician los tímpanos, cosa que en estas situaciones de estropicio auditivo gratamente agradezco. El trío de Brooklyn nos muestra que ya seas de los que te guste enfrentarte a la música con un mayúsculo desgano corporal, o de los que les gusta bailarse cada pieza que escuchas salir de tus audífonos, han encontrado el balance ideal para enfrentar conciliar bandos. Las señoritas Hart, Forster y D’Angelo, respectivamente, se valen de sus 3 teclados y su mezcla de timidez y sensualidad [porque están más buenas que un café cargado luego de amanecerte después de un concierto], para elaborar en The Bird Of Music [su segundo álbum] un pop ligero de clara tenida sesentera mezclado con una cuota electrónica para alojarse en tu corazón y llamarte al movimiento. “A Violent Yet Flammable World”, tal vez lo mejor de la placa, se desata con una espléndida introducción a la manera de Phil Spector y consigue casarse, con éxito, con una determinación kitsch asumida sin complejos acompañado de cajas a ritmos que te provocan bailar durante 5 excelentes minutos. El disco está constituido totalmente dando pasos tranquilos, a veces construidos sobre atmósferas etéreas, como “Don’t See The Sorrow”, tema que más bien te provoca el irrefrenable deseo de permanecer bajo su edredón de éter. De haber tenido un día [o semana, o mes, o año, o ...] que te ha consumido por completo, Au Revoir Simone será el paliativo ideal para destilar tu nostalgia. Su propuesta puede sonarte anticuada, pero es altamente eficaz, incluso te transportan por algunos pasajes oscuros, pero el estilo vocal de estas chicas, muy parecido a lo hecho por Stereolab o St Etienne, es suficiente para mantenernos encandilados. Si hasta David Lynch es su fan, ¿por qué nosotros no?

::fallen.snow



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