Cowbells y calypso. World Music y hip-hop. Hey, hasta te juro que el single “Heart It Races” tiene un toque de reggaetón que a los puristas del género [si es que puede existir eso en un género que mezcla chicha con limonada] les va a dar cólicos. El tercer disco de este sexteto australiano es una desprejuiciada mezcla de sintetizadores, cantos tribales, y por si todo esto no te basta, algo de indie rock. De acuerdo al testimonio del multi-instrumentalista James Cecil, Places Like This fue grabado en tan solo 10 días, de la mano de Chris Coady [que algo sabe, para trabajar con Yeah Yeah Yeahs y TV On The Radio], dándole toda la confianza para ensamblar el disco, a diferencia de los 2 anteriores, grabados por el mismo Cecil en su estudio Supermelodyworld de Melbourne. ¿Ha sido un cambio para bien? Puede ser. A decir verdad, los fans del anterior In Case We Die [2004] tal vez acusen el golpe. Si eres de los que les vacilaban esos saltos de un estilo al otro en la misma canción, no tardarás en hacer una mueca al notar que ahora Architecture In Helsinki prefiere seguir en línea recta a lo largo de todos los tracks. Las canciones de Places Like This [que dura poquito más de media hora] ya no alteran su dirección, tempo, instrumentos, beats, o lo que sea cuando se le da la gana a la banda. Hay estructuras estándar, y quizás eso sea el gran problema en general del álbum. Queda poco para la sorpresa. Lo mejor del cd está en una triada de temas que llegan pegados: “Like Ar Not”, “Debbie” y “Lazy (Lazy)”. Estructura pop, algunas guitarras acústicas, tono pegajoso, vientos tropicales, y una onda juguetona contagiante. Como ya mencioné, es seguro que para los entusiastas seguidores de estos aussies, que seguramente le pararon oreja con el disco anterior, éste les resulte una decepción. Comprensible, ya que por aquí también esperábamos algo así como “el-disco-de-la-consagración-definitiva”, o por ahí. No se pudo, pero eso no quiere decir que Architecture In Helsinki no lo haya intentado. Parecía que le daba, luego del arranque de “Red Turned White”, pero ese caos organizado poco a poco cedió a algo menos animado. Pero vamos, no es nada que un buen cuarto disco no pueda levantar. Parafraseándolos a ellos mismos, a cruzar los dedos.
::lazy.(lazy)
.::.
::[vuelve].puigross.sentencia_
tas loco
es malazo
el primero no mas pasa piola
el 2 es tela tambien
Lo que te demore en asimilar The Byrds y Brian Wilson, es más o menos lo que deberÃa tomarte asimilar a The Thrills. So Much For The City [2003] fue un disco de bonitas armonÃas guitarreras que los llevó al estrellato, pero no les dio el suficiente empuje para la explosión en medios ni la permanencia en los oÃdos de la gente, y a pesar de sacar un disco más, con algún single muy entretenido y además difundido, nada más pasó. IronÃas de la vida. Luego de un extendido silencio, Teenager los trae de vuelta, y con marcados visos de madurez. ¿Cómo se nota? Dan varias pistas. El quinteto de Dublin ya no goza de la juventud de antaño, y sus historias ya no los tienen tanto como protagonistas sino un poco más como espectadores, narrando lo difÃcil que es crecer. Pero nos chocamos con un problema, o a decir verdad, un par al menos. En primer lugar, se nota el cansancio, a medida que avanza el disco. Si en los anteriores percibÃas cierto optimismo, la atmósfera cansina de este tercer disco un poco que termina minando la buena disposición que le hayas deparado a su escucha. Sin embargo, de esa primera parte del cd, “This Year” y “Nothing Changes Round Here”, son las mejores, transmiten buena onda, y las guitarras suenan dulcemente pop. Pasemos entonces al siguieten problema. Tiene nombre propio. Se llama Conor Deasy. Voz principal. “Whatever Happened To Corey Haim”, tal vez su track más reconocido hasta la fecha, incluido en su anterior álbum Let’s Bottle Bohemia, se le escuchaba nostálgico, pero ahà sà servÃa la manera de interpretar la canción. Ahora se lamenta por lo perdido, cuando TODOS sabemos que esto iba a pasar [ser adultos, pues], y que es mejor adaptarse que quejarse [y eso que todavÃa tienen veintialgo]. Pareciera que le costara trabajo incluso cantar una canción completa. Ya no se le siente vulnerable, sino apático, y eso no convence. En general, apelan a la ironÃa desde el tÃtulo, pero a la larga, más suena a que su universo introspectivo los ha terminado por engreÃr demasiado. Ahora, teniendo en cuenta los mayores referentes mencionados en la primera lÃnea, tampoco es que The Thrills llegue a esos absolutos. Ahora ya no creo que siquiera lo intenten. Digo, para eso hay que tener frescura y originalidad. Y ya no la tienen. Ay, cómo duele crecer.
soda en lima el sà bado 9 de diciembre a ahorrar su money y a llenar el estadio nacional escuchen oxigeno radio q ya estan pasando propaganda del concierto
“Grip”, video de la banda holandesa zZz ha sido realizado con saltadores de cama elástica [todos ellos gimnastas profesionales] que simulan operaciones comunes que se hacen con editores de video digitales.