::2007_¡hazles.caso,carajo!::
::fu.manchu
::we.must.obey
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Ayer fui a un tono en una discoteca. Y más allá de disfrutar de la compañÃa de las nuevas amistades, los tragos [asà esto signifique un decrecimiento significativo en el saldo de mi tarjeta de débito], y la vista, debo reconocer que me sentÃ, es decir, aún me sigo sintiendo, algo desubicado en semejante lugar. Yo y un pata mÃo, headbanger hasta el tuétano como él solo. Pero una de las cosas que me parecieron más anecdóticas fue que inevitablemente sucumbimos ante los beats tropicaloides que proyectaban los exageradÃsimos decibeles de aquel antro. Por lo que no nos quedó más remedio que abandonarnos ante tal frenesÃ, sin importar los [es]tragos. Hoy, apenas me levanté, desencajado y aún con cierto ruidito que no se me va de los oÃdos, lo único que quise escuchar fue algo que, como no podÃa ser de otra forma, suene más fuerte aún. Los riffs setenteros llenos de fuzz de Fu Manchu me han caÃdo como perlas al cuello [no sé de dónde salió esa analogÃa...]. La base rÃtmica es contundente, y varias de las 11 canciones de We Must Obey desprenden un frenetismo stoner que te saca del marasmo. Las guitarras son pesadas y sucias y las lÃneas de bajo a pesar de tener una afinación bien heavy mantienen el groove necesario para escapar de los lÃmites de un género que a veces peca de cierto minimalismo instrumental. Scott Hill, fundador del grupo, canta como pankeke convicto y resulta convincente. E incluso se dan la molestia de versionar a The Cars con su tema “Moving In Stereo”, aunque el resultado no es tan gratificante como en otros tracks que son verdaderamente resaltantes, siendo “Shake It Loose” lo mejor que trae este 10mo disco de la banda californiana. Además de éste, “Hung Out Dry” y “Land Of Giants” son buenas muestras también de space rock con sendas cuotas de energÃa que se agrdecen una mañana luego de tanta bulla. Rastros de Ramones, AC/DC y [ésta va para ti que sé que me estás leyendo] Motorhead son notorios y bien dosificados, haciendo que el disco fluya sin ninguna traba, desde el track autotitulado hasta el final “Sensei vs Sensei”, que parece pensado para una pela psicodélica de serie B sobre surfistas, una especie de Punto de Quiebre under. No es un disco que te vaya a volar las sienes [no ahora último, en realidad], ni tampoco creo que llegue a ser el mejor del año para la tropa stoner, pero de que vas a mover la cabeza con Fu Manchu, la vas a mover. Como para pensarlo antes de volver a ir a tonear. ¿O no, Guarrini?
::moving.in.stereo
::p.d._gracias, Humberto.













