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A ti, little indie boy, que no te gusta la pacharaca de Christina Aguilera [osea, su música, porque está más buena que el pan de yema con mantequilla y queso edam derretido]. A ti, que odias la FM, y cuyo snobismo no te da para reventarle cohetes a Ella Fitzgerald [sin mencionar que seguramente es la primera vez que escuchas su nombre]. A ti, bloguero empedernido, que clamas haber escuchado primero a Lily Allen, antes que el resto de internautas acomedidos. A ti, que no sabes deletrear Motown, y que solo has escuchado de Stevie Wonder “I Just Called To Say I Love You” [y nada más porque lo mencionaron en la pela de "High Fidelity"]. Tú que añoras los 90’s, tu época dorada. Hazte un favor: Escucha el track 8, “Wake Up Alone”. Si luego de sus 3 minutos y medio quedas en 1 sola pieza, la música que estás escuchando ahorita te está haciendo daño. Te está asexuando. Te está convirtiendo en alguien que suda silicona por los poros y en vez de venas te están creciendo cables y circuitos. La voz y lÃrica de Amy Winehouse son la vedette de Back To Black, segundo disco que la ha elevado a la categorÃa de imprescindible en las listas top. Tiene con qué: Mucho más talento que la otra “soulera” británica Joss Stone [a su lado, ésta no pasa de ser un buen intento], más actitud que la zambita zanahoria Alicia Keys [y jamás tan aburrida], y mucha menos pretensión que la hoy olvidada ex-Fuegees Lauryn Hill [y, por si no le bastara, mucho más cuerpo que las 3]. Winehouse dejó de lado su acercamiento al jazz de su confesional debut Frank [2003] para sumergirse del todo en el universo cochambroso del R&B. Nuevamente un tÃtulo autoreferencial, de una artista de 23 años que le importa poco el qué dirán [basta verla presentarse ebria en alguna de sus actuaciones por TV, MTV Movie Awards includio], y aquella voz que parece salida de la garganta de una inmensa negra del Delta [o Shirley Bassey, por ejemplo], cachonda, pasional, a veces resignada, a veces iracunda, pero siempre exuberante, vÃvida y agresiva. Sus singles son demoledores: “Rehab”, que abre el disco y de saque te pones las cosas en claro: “They tried to make me go to rehab / But I said ‘no, no, no’“. Inmediatamente, el espectro de un sonido soul sesentero se posa sobre tu cabeza y no te abandona hasta el último track. No hay pierde. Asà que te sugiero que cuando pienses en si Amy Winehouse podrá superarse a sà misma en su próximo disco, mejor responde esta pregunta: ¿Te imaginas un dúo suyo con Serge Gainsbourg?
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