¡Soy Tu Fan! :: Ahora y siempre, G-3

La semana pasada se dio el concierto de presentacion de la reedicion en CD de Un Nuevo Enemigo cumpliéndose dos decadas de la maqueta [aunque esta vez los ejecutantes corriera a cargo de Inyectores, incluyendo como de costumbre un "set especial" con temas de G-3, nada extraño]. Pipe Villarán y Guillermo Figueroa, ex compañeros de Gonzalo Farfán y Gabriel Bellido, estuvieron entre los asistentes, pero no se animaron a tocar. No importa, aun así se entiende por qué la gente todavía se mantiene fiel a su extinta banda. Un ex compañero de ex banda nos evoca lo que significó para él ser fan de este grupo cuando nadie a su alrededor lo era. Ojalá pudiéramos volver a empezar…

¿Dónde está Alejandra Pérez-Prieto?

::g3
::psicotropia
::eureka.records

Cuando tení­a 10 años [ahora tengo 30] y mis primos 15 ó 16, y jugábamos un “pimball” de carreras en el Atari que había en mi casa. Algo nos diferenciaba [bueno, aparte de la edad]: ellos se vestían raro y tení­an peinados que a mis papás y a mí nos parecían “locos”. Cuando iba a la casa de mis tíos y entraba a sus dormitorios, veí­a las paredes pintadas con lápiz pero con símbolos, dibujos y nombres de grupos que nunca había escuchado. Aunque no entendí­a nada, habí­a algo en esos dibujitos y ese desorden que me llamaba mucho la atención y movilizaban sentimientos dentro de mí­… más tarde descubrirí­a que lo que sentía era rebeldía. No me pregunten contra qué, porque hasta ahora no lo sé…

Luego de unos años, en 1995, y gracias a un trabajo del curso de Filosofía de la universidad, descubrí que mis primos pertenecieron a ese grupo de limeños a los que unos llamaban despectivamente los “pitupunks”, ¿o algo así­? En fin, cuando le pedí­ a Kiki, el menor de ellos, que me ayudase con mi investigación, me regaló una caja llena de cassettes con grabaciones de bandas de esa época. Lo chévere de tener un primo que luego estudiarí­a diseño gráfico es que rotulaba sus “compilatorios” con una letra y unos dibujitos que ya muchos que usan el Illustrator y el Photoshop quisieran imitar, y fue por eso que me llamó mucho la atención una cinta que decía G-3 “En la Casa Hardcore” o una frase parecida. Pues bien, puse el cassette en mi doble cassetera Punto Azul y sólo se escuchaban la baterí­a, gritos, y al final de cada “bulla” unos aplausos… Pero a partir de ahí­ no pude dejarme de preguntar “¿cómo sonará G-3?

Por esas épocas, el grunge se habí­a puesto de moda entre mis amigos, y Yo, como buen borreguito, empecé a escuchar, adquirir y buscar los discos de Nirvana, Pearl Jam, Smashing Pumpkins, entre otros. Antes no habí­an quemadoras ni mp3 por lo que uno tenía que ahorrar su platita por semanas o meses para poder comprarse su Ci Di­. Un dí­a fuimos con mis amigos a “El Hueco”, una tiendilla que quedaba en el Centro Comercial Conquistadores, y vi que en uno de los escaparates habí­a un cassette de G-3. Mis patas querí­an que me comprara el Vortical [un disco pirata de Pearl Jam con conciertos europeos] para “intercambiar después pe’“, pero no sé por qué, no me importó lo que pensaron y me compré por 10 solcitos, el Psicotropia, editado por Navaja Records [¿o era Navaja Producciones?]. Nota del Manza: era Eureka Records. Pero yo también juraba que lo sacaron en el difunto sello de Pedro Cornejo.

Aunque a mis amigos no les gustó, y aunque después leí que las crí­ticas y los antiguos fans se sintieron un poco decepcionados con el sonido “más suave” de la banda, Yo poní­a el cassette una y otra vez, encerrado en mi cuarto y golpeando el aire con mi cabeza. Por esas épocas, no encontré a nadie que me acompañara a uno de sus conciertos [mis patas preferí­an ir a ver a Huelga De Hambre o La Specie] y yo no tení­a las agallas como para ir solo. [Cinco años más tarde, en el concierto de A.N.I.M.A.L. en Miraflores, finalmente los vi en escena... y si bien me caí­ dos veces en el pogo, recuerdo que ha sido uno de los conciertos donde más salté, grité y me emocioné.]

Como ya se habrán dado cuenta, me costaba [y me cuesta] mantener mi propia opinión… por lo que cantar y gritar “jamás seré uno más del montón de robots / que siguen ciegamente a un lí­der pensador / jamás seré uno más del montón de robots / que viven la rutina sin tener un ideal” era una válvula de escape para mí­. Por aquellas épocas tení­a también una severa crisis vocacional por lo que “Viviré” era mi acompañante ideal ["cómo renunciar a lo encontrado hasta el momento / cuando entre mis manos se me escurre el tiempo / me debo mover / y salir ileso de esto / y viviré"], y finalmente sentí­a que alguien me acompañaba en mis divagaciones del por qué, quién soy y toda esa nota existencial que me invadí­a cada cierto tiempo: “revolución en mi corazón / sigo pensando en ser feliz / y sentir“.

Con los años retomarí­an su sonido más crudo. Sacan Pasan los Días, que contení­a canciones de su primera etapa y editan En Casa, un CD con canciones bien pajitas, pero yo me quedo con el Psicotropia. Es más, y gracias a que mi carro sólo tiene cassetera (y no CD, por tacaño y misio) de vez en cuando pongo el cassette y canto-escucho-y-me-pregunto-con-ellos:

Dónde está la rebeldí­a que tení­amos al comienzo
dónde está la rebeldía que corrí­a por las venas
esas ganas de luchar que ahora desaparecieron
esas ganas de gritar que ahora ya no las escucho

Ahora o Nunca

::desempolvó.su.cassette_daniel.shirasaka

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