::2007_favela.tech::

::bonde.do.role
::with.lasers
::domino

o reis do samba-punk

Brasil está de moda. Cristo Corcovado, Copa América, Giselle Bundchen, y más. Sin embargo, este servidor, con mucho oportunismo, reconoce que sabe casi nada de lo que se cuece en la industria musical de la tierra de Romario. Todo lo que puedas asociar con Brasil, podría estar resumida en la música y actitud de esta nueva “maravilla” carioca que se disfruta fuera de los charts oficiales. Samba, favelas, sexo, playas, carnaval, barras de fútbol, lo que sea. Bonde Do Role nace en las calles de Rio De Janeiro y les basta 30 minutos para ponerte en una situación extrema: los amas o los detestas. Teniendo en cuenta el suceso logrado por CSS [inexplicablemente obviado en nuestros recuentos del años pasado, no merezco perdón, lo sé], Bonde Do Role bien puede aprovechar la humareda levantada para hacerse de adeptos. Hay una figura resaltante: Marina Vello, gritona, alharacosa, moviéndose sobre una base de riff sampleados y ritmos entre dance-punk-electro y cantos rapeados. Son una licuadora de influencias que incluye Alice In Chains, la canción del videojuego Tetris, Europe ["DanÇa Do Zumbi" posee un intro genial, anunciándonos que lo que viene suena from the fiery depths of hell], Africa Bambaataa en “Gasolina”, y no miento si digo que hasta la música de Grease. De estética huevera [la portada es perfecta], su música es más intrépida que la que hace Nelly Furtado, por mencionar a un referente que ahora último a muchos gusta [sobre todo por su último disco], y más incoherente y/o caóticos que los mismos CSS, con un groove peculiar. Descarto la ineficiente idea de comentar sobre las letras de las canciones, aunque pueda identificar el significado de los títulos de las canciones y por ahí algunas frases sueltas ["James Bond chupa rola", no creo que merezca mayor explicación]. Ahora bien, ya está en ti soportar una nueva dosis de electro-dance-punk-batucada-lo-que-sea que mezcla el trío brasileño. Es una celebración al mash de hip hop con rock, que no es novedoso en cuanto a su origen pero sí tal vez te resulte atractivo en cuanto al resultado, más aún si reparamos en el eclecticismo musical que se debe respirar en aquel balneario atlántico ["Geremia" debe sonar en cualquier disco a 50 metros del mar]. Los riffs de guitarras si no suenan heavy ["Bondallica"], suenan funky ["James Bonde"], y arman el jolgorio secundados por el tonerazo colchón de beats [agrégale percusión indígena, y el disco se vuelve un coche bomba] que vuelve incontenibles tus ganas de danzar, de las que incluso la misma banda sufre sus consecuencias: Marina se dislocó su hombro recientemente en un concierto, luego de hacer crowd surfing. No puedo afirmar que Bonde Do Role son lo mejorcito que tienen nuestros vecinos del este, pero si ya comienzan a sonar en el resto del mundo, no es gratuito [aunque la palmadita en el hombro dada por Diplo, ayudó: los definió como "death samba metal"], y es una muestra de talento que se añora por acá. Ya era hora. Me cansei ser indie.

::marina.do.barrio



Front 242 en Lima

Ya está anunciado en su web. Front 242 visitará Lima en Octubre. Si bien es cierto la banda belga no ha sacado nada nuevo en los últimos años [salvo el DVD en vivo Catch The Men y su influencia fue efectiva en los albores de la música electrónica hace un par de décadas, su presentación en Lima destaca más allá de la absurda nostalgia ochentera que pulula en la capìtal.

Castiga tu máquina

El combo belga pasará por nuestra capital aprovechando una gira sudamericana que los llevará por otras cuidades de esta zona durante la segunda mitad del mes morado. Aquí en Manzarock soltamos la noticia a principios de año, pero valgan verdades ya habíamos perdido la esperanza [basta no más revisar las "potenciales" visitas que anunciábamos para estos meses]. Con tal que luego se aparezca Yo La Tengo, nos perdonamos otro nuevo choteo de The Cure, Morrissey, Soda, Héroes, y toda esa gente…

¡Soy Tu Fan! :: Macca y sus sapitos

Cuando eres niño [sobre todo si lo fuiste cuando ya existí­a la televisión, y a color], la música te entraba por los ojos. Una estimada amiga diseñadora mexicana tiene su propia versión:

Los sapitos hacen uhm ah uhm uhm

::paul.mc.cartney
::”we.all.stand.together”
::videoclip/incluido.en.all.the.best.[1987]

Siempre recordaré “We All Stand Together”, el video de las ranitas que pasaba todas las noches en el canal 5 a las 8. Entonces los niños sabí­an que era hora de dormir. Mi mamá poní­a frente a mí un vaso muy grande de leche tibia y un pan, veí­a mi video y después a dormir.

Tení­a entre 4 y 5 años, era el año de 1987, y un dí­a llego mi papá con un disco: el All The Best de Paul Mc Cartney. Fue muy interesante porque me gustó el hombre de la portada, y curiosamente era el mismo que hizo la canción de las ranitas -ése fue el principio-. De ahí oí­ ese disco una y otra vez, mi papá me enseñó a ponerlo en el stereo, y a limpiarlo al terminar de escucharlo. En aquellos años tocaba un pianito tratando de que sonara como la canción de las ranitas, la que me acercó a la música en todas sus formas, como fan de Macca, como fan de la música en sí­, y como intérprete.

Por otra parte me creó toda una filosofí­a del optimismo, de la animación, del mundo de lo posible y aun hoy cuando me atoro en un trabajo recurro a “We All Stand Together”, al video, a la canción, al búho, al coro de gatos, a las ranitas rey y reina… a lo que muchos llaman el lugar feliz, y que en mi caso nunca desapareció: las ranitas. Ahora sé que algún dí­a seguramente mis hijos verán el video de las ranitas antes de dormir con un vaso de leche tibia frente a ellos, mientras yo vuelvo a ser niña junto a ellos.

::se.puso.nostálgica_darky

::2007_era.lightis::

::queens.of.the.stone.age
::era.vulgaris
::interscope

¡Cuanto te has aburguesado Josh Homme!” fue la primera idea que me vino a la mente al terminar de escuchar el ultimo disco de estas Reinas de la Edad de Piedra. A pesar de considerarlo como una de las bandas que mejor ha sabido elaborar un discurso propio dentro del rock de guitarras en la actualidad [la edad de piedra del rock para algunos "eruditos"] y por ello, colocándose en la expectativa de todos ante cada nuevo lanzamiento; presiento que el cerebro, corazón y alma de las Reinas, Josh Homme, desde el momento que tocó la gloria y entró al parnaso de los dioses con Rated R [2000] mucho debe haber cambiado en la composición química de su cuerpo. Debido a su época como miembro de una pobre e ignorada banda de culto como lo fue Kyuss [arrodíllate y reza] ha hecho que el status de “rock star” adquirido lo hubiera afectado. No sé, el cambio del Jägermeister al Jack Daniel’s Etiqueta Azul, del remolque a la casa con piscina, del PBC de callejón a la cocaína de alta calidad, pero sobre todo la salida de un contrapeso musical tan necesario como el díscolo Nick Oliveri han ocasionado consecuencias negativas en el plano musical. Si Era Vulgaris es un disco de QOTSA según se lee en la etiqueta, éste suena como una versión light, sin colesterol y 0 calorías de la banda a pesar de ser un disco “más eléctrico, decadente y oscuro que las anteriores entregas” según el mismo Homme. Me parece mezquino desconocer en Era Vulgaris buenas canciones como el single promocional “Sick, Sick, Sick”, ruidosa y frenética pieza de aires garageros, las guitarreras “Battery Acid”, “3’s and 7’s” y “Misfit Love” o “Make It Wit Chu”, tema proveniente de los Dessert Sessions que mezcla una guitarra en clave blues rock dentro de una canción pop. Aunque el resultado final de este conjunto de 11 canciones parecen ejecutadas por una banda de covers de QOTSA que no tienen la misma fuerza y fibra de evangelios para el credo stoner como “Feel God The Hit Of The Summer”, “No One Knows” y “Monsters In Parasol”. En fin, solo espero finalmente que el próximo disco no se llame El Perdido Arte De Hacer Un Disco Como Queens Of The Stone Age sino realmente todo estará perdido.

::lo.pone.en.su.lugar.al.ex-malogrado.josh_el.adversario

::2007_aversión.al.ruido::

::growing
::vision.swim
::tmu/megablade

Ruido in crescendo

El trayecto de mi casa al trabajo es inextricable. Me domina el cansancio y el sueño me tumba. El martirio matutino que significa despertar y asearme a expensas del clima semi-gélido de esta gris capital es una adecuada antesala a la humedad que se respira en las aceras. Los inagotables minutos que duran el trayecto hacia el paradero más cercano solo se hacen digeribles si es que antes un café caliente bien cargado hizo mella en mi estómago. De ahí en adelante, la tensa espera del carro, el malabarismo propio del viaje en buses golosamente atiborrados, sosteniéndose al pasamano con la poca energía que te da el hecho de dormir parado, y ese tic nervioso sistemático que te obliga a mirar el reloj cada 10 minutos, es suficiente para detestar cada una de tus mañanas. Pero si hay algo que debo rescatar de esa penuria que es despertarme para ir a trabajar, y mucho menos lo encuentro ahí mismo, es la ausencia de ruido. Esa aversión a toda estridencia que surja metros a la redonda es, hasta cierto punto, placentera. No es sino cuando me sumerjo en el caótico tráfico limeño que se desdibuja mi gozo. Pero a medida que mis sentidos van afinando su percepción, también mi cerebro se predispone a la cacofonía. Y por más que deseo que el transcurso de aquellas más-de-8-horas de labor se esfumen de mi físico cual pastilla efervescente al caer en un vaso con agua, el saldo de aquella mecanización palpita en mis lóbulos y tímpanos. Las cabeceadas que soporta mi cuello ya regreso a casa son demoledoras. Por ende, lo más propicio para recuperar mis sentidos es escuchar algo que me alinee nuevamente con aquello que, para bien y para mal, me mantenía despierto. Ruidos procesados, capas de feedback, experimentación percusiva [sobre todo con platillos], melodías mecanizadas, simulando la estática de la tv., loops y ecos, distorsión y resonancia. Vision Swim es un todo delicado, envolvente, repetitivo, minimal. Growing construye el sonido que copará la habitación en la que estés. Escucha el intro. Lo que siga, es a costa tuya…

::limbo



::2007_otoño,invierno,primera,verano,otoño.e.invierno.otra.vez…::

::the.twilight.sad
::fourteen.autumns.&.fifteen.winters
::fat.cat

Otoño en mi corazón... Invierno en mi vida

El nerviosismo nunca ayuda cuando aquello que tienes que decir puede cambiar dramáticamente el curso de tu vida. Aquella tensión que sobreviene a tus palabras cuando salen como salen en vez de salir como quieres que te salgan, diametralmente diferentes de como deberían salir. La seguridad que en un principio te abrigaba antes de salir de casa y que se difumina mientras sientes que la persona que tienes frente a ti inexplicablemente extingue esos pocos gramos de valor que inútilmente tratas de contener. No, el nerviosismo nunca es bueno, nunca ayuda. Porque hace que pienses, cuando deberías actuar. Porque demora tus actos, extiende la concreción de tus intensiones. Te quita timing, lo cual es imprescindible. Sin eso, nada de lo que hagas sirve, todo lo que digas es en vano, tiene 0 impacto.

Y luego viene el rechazo…

Después, la inevitable resignación; pero antes llega el recuento. La recolección de hechos, el repaso de acciones que te trajeron aquí. Es el hecho de sentir el vació en un momento en donde todo parecía estar asegurado, dado por sentado, y de pronto se esfumó sin más. Sin el menor sentido. Sin ningún aviso más que un crudo “ya no“. Entonces te cuestionas todo, comienzas a atar los cabos a los que ya les habías hecho nudo de tantas vueltas que les diste, por fin ves blanco y negro donde la mezcla te era indistinguible. Reniegas de tu sutileza cuando en la práctica debiste ser directo, detestas haber empleado la ternura cuando el descaro hubiera sido lo propicio, lamentas no haberte expuesto sin reparos en vez de protegerte en el sarcasmo, la ironía, la pasividad, la inocencia. ¡Qué detestable es seguir recibiendo la misma lección! ¿O acaso no te apena levantar los escombros de algo que pudiste seguir construyendo? La ilusión solo es buena cuando la realidad te da la bienvenida acabado el viaje. Ilusionarse es contraproducente y, en ocasiones, peligroso. A veces resulta tan incomprensible cómo alguien que puede iluminar tus mejores ratos, luego con su ausencia, oscurezca el resto de tus días. Y en ese preciso momento, lo único que queda, es regresar a casa, calentándote las manos del frío, y hacer que tu cabeza caiga en un profundo sueño, porque mañana hay toda una madrugada que olvidar, esa madrugada en donde lo único que tu cabeza pudo contener fueron estas 9 canciones del Fourteen Autumns And Fifteen Winters de The Twilight Sad. Ya que volver a escuchar su voz hubiese sido mortal…

::and.she.would.darken.the.memory



::2007_guitarras.aéreas::

::aerial
::the.sentinel
::nomethod

Aerial - The Sentinel

Cuando, por cuestiones editoriales, tuve la oportunidad de conversar con Martin Larsson, aquel ropero andante que toca la guitarra y teclados para The Radio Dept., le pregunté por qué demonios Suecia saca tantas bandas, con tanta prolijidad, me dijo que él tampoco lo sabía exactamente, pero asumía que tenía que ver con 2 cosas: primero, la educación en las escuelas, y segundo, tal vez lo más importante, el interés que hay allá por la música, por el pop. Comprensible, pues. Como es lógico suponer, si hay buenas bandas allá que hacen rock, deben haber buenas bandas que hagan post-rock. Conozcan a Aerial. Su currículum: buen debut, llamado Black Rain From The Bombing [2006], gira europea, telonean a Mono, Bell Orchestre, y Arab Strap, y ya han sacado su segundo disco. Ya no se ve mucho de esto, sacar 2 discos en 2 años, me refiero. Generalmente porque no hay el talento suficiente para dosificarlo de un disco al otro. Aquí no parece ser el caso. The Sentinel es un álbum que irradia aquellas texturas que para quienes están familiarizados con el género sabrán apreciar. Hay guitarras densas por momentos [no siempre estridentes], cambios dinámicos, que fluyen sin ser toscos, y una base rítmica que acompaña con criterio cada ejecución, sin copar el protagonismo. “Heads Gone” es el intro de la placa, personas que conversan, en diálogos ininteligibles, cuyo final se funde con el inicio de “My God, It’s Full Of Stars” una de sus bellas composiciones. Aerial no te llevará por un curso sin rumbo, que es como muchos perciben esto del post-rock. El quinteto sueco ha aprendido bien a construir con sus capas de guitarras temas que saben llegar a destino, pasando de la calma a la ansiedad, de la catástrofe a la tranquilidad. La primera parte del disco contiene temas que superan los 5 minutos [salvo el intro], siendo la más extensa la increíble “Walk With Me”, tema indispensable para tu soundtrack imaginario cuando te imaginas yendo de la mano con aquella persona que no puedes sacarte de la cabeza, de inicio sosegado que va cayendo presa de la más absoluta cacofonía guitarrera que te deja en el desconcierto absoluto. y cuyos segundos finales nuevamente, matizados por el sonido de una ventisca pasajera, se vuelven a fundir con “You Will Die, All Things Will”, otro de los grandes temas del disco, sin duda, y uno de los pocos temas en donde la voz se hace presente, con convicción y sentimiento. Nuevamente un pequeño instrumental “Youth And Student Travel”, y se suceden 3 canciones en poco más de 10 minutos, su estructura sigue la forma verso-coro-verso [algo apropiado teniendo en cuenta su duración], pero presionándola hasta el límite, y dejando un adecuado espacio para el desorden provocado por los efectos y pedales. Aquí destaco “The Dark Star Deleters”. El post-rock escandinavo, así como el pop, tiene ya un referente consolidado. Aerial ha labrado un disco que ya no puede ser tildado simplemente como el nuevo parto de un grupo indie rock. Na’ que ver. Rock sinfónico de buena factura es lo más apropiado. Como para simular con tus brazos y manos sus delicadas melodías y fuertes trallazos.

::you.will.die,all.things.will




¡Soy Tu Fan! :: Midlife Tribute

Cuando Yo tení­a 15 años escuchaba Queen, en una época en donde en el planeta escuchaba cualquier banducha salida de Seattle. Y eso fue bueno: me daba la variedad suficiente para luego no preguntarme horrorizada “¿¿y qué le pasó a mi banda favorita??” al escucharles un tercer disco que anunciaba su anticipado retiro [¿se acuerdan de Live?]. Nuestro colaborador de turno, headbanger y dentista, ya con el doble de años, sobrevivió a esa edad maldita gracias a un disco maldito [ya 15 años desde su edición, allá por el '92], que le hizo daño, mucho daño. Pero para bien.

Ángel maldito

::faith.no.more
::angel.dust
::slash.records

Pocas cosas son tan perniciosas como una mente cerrada, especialmente cuando ésta es la propia. La diversidad del rock también supone que el sectarismo sea una lacra constante de la que es difícil estar exento. Sin temor a equivocarme puedo afirmar que Faith No More me salvó de ser un metalerito cuadriculado. Si bien ya los conocía por su anterior The Real Thing [1989], el sesgo medio chongueril de aquel disco unido a un aspecto visual demasiado ecléctico para mis estándares, impidieron que les diera el lugar que merecí­an.

Ahora sé que Angel Dust nació de las profundas discrepancias surgidas en el seno de la banda, particularmente entre Jim Martin y Mike Patton. En cada canción se puede percibir una soterrada batalla entre el viejo funk metal ochentero y el bombástico arsenal de recursos instrumentales y sobre todo vocales que desarrolló el grupo en el interín. Este es uno de los pocos álbumes que merece con justicia el calificativo de tal: a pesar de que constituye un disí­mil conjunto de canciones, es quizás el disco de FNM que más fácilmente fluye de principio a fin. Y aunque solí­a/suele chupar mucha cámara, Mike Patton es la vedette de este álbum pues su voz es la que define la catadura de los temas, desde directas piezas funk-hard-rock en algo convencionales ["Land of Sunshine", "Kindergarten"], pasando por las inclasificables “RV” [oscilación entre un monólogo y un crooner vocalizando un vals] y “Crack Hitler” [con mayor tratamiento "electrónico" pero similar en fondo con ese dealer que se cree el dictador alemán], hasta llegar a piezas terrorí­ficas como “Malpractice” o “Jizzlobber”: varios movimientos, sampleos, erupciones repentinas de ruido atronador y chillidos venidos del infierno. Temas con clara filiación Mr. Bungle, la agrupación de Patton que ya habí­a sacado su álbum epónimo para esas fechas. Fue la cada vez mayor influencia del vocalista lo que causó el cisma que terminarí­a con la salida de Martin, a esas alturas sólo secundado por su viejo amigo Jack Daniel’s, mientras al resto de la banda [los fundadores Gould, Bordin y Bottum] se le acomodaba muy bien el bullente caudal creativo y presencia escénica de Patton, uno de los últimos grandes frontmen que recuerde [giro cruel del destino pues fue el propio Jim Martin quien sugirió a Patton como reemplazo de Chuck Mosley].

Pero durante el periodo de fines de 80’s y principios de 90’s, la polaridad que tenía lugar en su seno creativo fue suficientemente intensa como para dar vida a un artefacto de la excelencia de Angel Dust: la base rí­tmica de Bordin y Gould, el contrapunto todaví­a presente entre teclados y guitarra que habí­a definido el sonido de FNM en los ochentas y la mencionada voz de Patton unida a letras tanáticas y de una oscuridad poco usual, que el gritante escribió experimentando con el método de supresión de sueño [expediente descrito en la psicótica "Caffeine"]. Los covers de rigor ["Midnight Cowboy" de John Barry y, en algunas ediciones, "Easy" de The Commodores] no desentonan a pesar de lo que se podría pensar. Y ésa es la sensación que sigue dejando Angel Dust aun 15 años después: que todo tiene cabida, que todo puede ser reinterpretado/recontextualizado, que los artistas realmente valiosos pueden traducir lo que sea a sus propios términos; bueno, quizás mi encandilamiento me haga exagerar. Pero me reafirmo al decir que no habí­a ni ha habido algo como el FNM de este disco, ni Mr. Bungle, ni los numerosos proyectos posteriores de Mike Patton han igualado la calidad del mejor FNM. Tampoco ellos pudieron igualarse a sí­ mismos: ni el digno King For A Day, Fool For A Lifetime ni el decepcionante y crepuscular Album Of The Year se acercan [el primero es un muy buen disco pero en coordenadas más guitarreras, increí­blemente a pesar de la ausencia de Martin].

No quiero irme sin enviar una mentada de madre virtual al responsable de que varios como yo termináramos con un cuadro depresivo luego de que se anunciara a Lima como una de las fechas del Angel Dust World Tour y la misma se cancelara luego sin mayores explicaciones. Hubiéramos sido tan felices.

::easy

::se.mojó.escribiendo_humberto.escudero

::2007_el.caos.de.bambi::

::melt.banana
::bambi’s.dilemma
::a-zap.records

Bambi must die

La primera canción que escuché de Melt Banana en mi vida fue allá por el 97, así, gracias a unos compilatorios cortesía de CMJ que tenía mi pata Juanoide. Mi conclusión fue instantánea: están locos. Porque tras que cantaban en un idioma que se me hacía inextricable, hacían el punk-hardcore más alucinado y trepidante de la galaxia [la canción a las justas si pasaba el minuto y medio]. Sumado además a la insanía y el rango agudísimo y nasal de su vocalista, Yasuko, la experiencia era completa. Tantos años después, con varios discos más en su haber, me entero que estos ponjas han sacado su séptimo disco, la locura se mantiene. No sólo eso, sino que Bambi’s Dilemma es uno de los mejores disco del año [así mi familia piense que eso no es música, sino lo más parecido a una radio malograda, cuando lo pongo a todo volumen]. Ese punk sónicamente arrasador lo encuentro intacto, y si hay algún agregado es la de una experimentación, mucho más marcado en el trabajo de la guitarra de Agata, que de verdad parece como si un marciano estuviera causando interferencia en la frecuencia de una radio. “Plasma Gate Quest” es una pastrulada experimental con efectos de guitarra manipulados hasta el desconcierto más absoluto. Y es de la puta madre. Tan ruidoso que confunde pero a la vez exalta. No contentos con eso, las Bananas Derretidas se mandan un remate de 5 minutos, rarísimo en ellos, “The Last Target On The Last Day”, para cerrar un álbum que es tan fascinante como jocoso. Las primeras 5 canciones pasan en 10 minutos y sientes que el cerebro te lo han hecho puré. Lo bacán es que, a pesar de que puedas suponer a priori que hay cierta desprolijidad en la ejecución o en la grabación, hay un trabajo de producción muy minucioso, con elementos electrónicos que le dan una mayor variedad a su sonido, hasta volverlo casi hipnótico ["Type: Ecco System"]. Cuando a esa ecuación le agregas lo que sea de lo que canta Yasuko, le salen cosas como “Cat Brain Land”, por ejemplo. Mención aparte para ese intermedio de casi 4 minutos, desde el track 11 al 15, “canciones” cortas a manera de amplio interludio que nos hace recordar sus épocas primigenias. Así hasta llegar a “Dog Song”, que no es sino una canción para el perro de Yasuko, en donde, sí, adivinas, se pone a ladrar. Genial, carajo. 18 tracks en casi 35 minutos. Melt Banana ha encontrado perfección en su caos, el jolgorio en lo inesperado. El dilema es nuestro ahora. Ser o noise ser. Ahora pues…

::dog.song



::2007_todo.tuvo.un.comienzo::

::editors
::an.end.has.a.start
::kitchenware

¿Cuándo se acaba esto?

No sé qué tan bien hable de un grupo decir que después de “copiarse” de otro [y ni siquiera del original, sino del que se copió primero de éste] en su primer disco, ahora se copie a sí mismo para el segundo. ¿Es eso evolución, acaso? ¿Es necesario, digo Yo, para dar ese siguiente paso, el hacerse de los servicios de Jacknife Lee, obligatoriamente? Bloc Party y Snow Patrol lo creyeron así. [U2 también, pero su caso es más incomprensible]. Entonces tenemos que la banda de Tom Smith, dueño de un rango vocal mucho menos impostado que el del Interpol Paul Banks, apela a la pomposidad como caballito de batalla, cuando debió preocuparse más en esconder sus fallas que en celebrar sus logros. El disco comienza bien, de forma redonda con la buena “Smokers Outside The Hospital Doors”, y estamos a segundos de tragarnos las palabras. La urgencia épica de este track inicial funciona. Pero llega “The Weight Of The World” y el deja vu es lamentable. El buen Tom quiere dárselas de optimista [dar la contra cansa, ya se debe haber dado cuenta], y los ambientes claustrofóbicos de muchos temas te harán volar a la farmacia más cercana, en busca de aquella pastilla que aniquile tu ansiedad, pues la de ellos poluta el ambiente ["The Racing Rats"]. Me imagino que debe ser jodido alejarte de un imaginario sonoro cuando ya te has mimetizado plenamente con aquél. No sé cuál habrá sido la interna de Editors al momento de plantearse su segundo disco, pero An End Has A Start, ya ahora después de todo lo escuchado antes [incluyendo su buen debut The Back Room, 2005, y aquel glorioso single "Munich"], se sostiene teniendo en mente esa idea: la continuación de aquello que ya conocemos. No propone nada más que eso. Coros angelicales, crescendos eufóricos, guitarras que chillan luego de intros “misteriosos”, y se hacen más intensos luego de las estrofas ["Escape The Nest"]. Yala. Es más, hasta percibo que se ha perdido cierta cuota de intensidad más que constante en el debut [ay Jacknife, ay Jacknife...]. Temas como “Spiders” o “Well Worn Hand” tienen buena melodía, pero falta ese empuje que te hacía remecer anteriormente, se extraña esa entrega de energía. Lástima que cierren la placa, pues al final te queda en los labios un sabor a incompleto. Empero, el protagonismo de la guitarra de Chris Urbanowicz es intachable. Lo de Editors pasa por creerse lo que hacen, adquiriendo una mayor personalidad, pero el dilema es desmarcarse de un sonido ya recorrido o afianzarse en la ruta que llevan. Jodido, pero ser original es regresar al origen. Ay, Ian, todo lo que originaste…

::bones





::puigross.sentencia_

no pasa nada con esa ua
muy lenteja
cuando chucha vas a reseñar algo chevere
??????????

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