Control: The Ian Curtis film

Se estrenó ya en el Festival de Cannes el film Control, biopic basado en la vida, obra y muerte del difunto vocalista de la seminal banda post-punk Joy Division. La película ha sido dirigida por Anton Corbijn, célebre fotógrafo y director de videos musicales [favorito de Depeche Mode, dirigió "Heart Shaped Box" de Nirvana].

Control: The Ian Curtis film

La respuesta de los críticos ha sido favorable, aunque pueda ser poco probable que por eso llegue a nuestras tierras, qué novedad. El film está basado en el libro A Touch From A Distance, escrito por la viuda de Curtis, Deborah, quien además metió mano en la producción. El rol principal, el de Ian, le pertenece al actor Sam Riley, cuyo parecido físico es notable. Como es obvio, Control está sacado de la canción “She’s Lost Control”, un tema muy intenso, perteneciente a su disco Unknown Pleasures [1979], que hace mención a una niña que sufría de epilepsia [tal enfermedad la sufría el propio Curtis].

Ian Curtis se suicidó ahorcándose en su cocina un 18 de Mayo de 1980 a los 23 años. Dejó una hija biológica, Natalie, y después de su muerte, muchos muchos hijos musicales, que incluso siguen apareciendo hasta el día de hoy, en los lugares menos pensados.

Ian Curtis / Joy Division

Donde esté, esperemos que esté mucho mejor.

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Battles - Mirrored

No quiero engañarte. Así que de una vez te lo digo: No te va a gustar. Seguidamente, la confesión de rigor: a mí me ha encantado. ¿En qué quedamos, entonces? Vámonos por lo obvio, mejor: ves bien la portada, ¿verdad? Ya. Dime qué instrumento de los que están retratados, es el que más se distingue. Eso es, mi’jo. No sé cómo se dará en ti la aproximación a este artefacto, pero está rejodido que en una te enganche. Tampoco me siento la gran cagada porque yo sí “paré” el sonido de estos marcianos. Además, ejercicios más “difíciles” que el de Battles pululan. Pero es definitivamente en su arista percusiva que Mirrored me ha llenado el tímpano. Se suceden distintos beats y golpes, a manera de machacazos sincronizados, a veces simulando un drone, en otras queriendo ganarle al metrónomo, pero sin que se note ninguna falla. Y aquí hago el pare nuevamente. Me da la impresión, y no sé si te pasará lo mismo, que hay un momento en donde ya no piensas en la música que sale por los parlantes, sino en el esfuerzo de su manufactura. Como si te dieran ganas de ver el making-of, los comentarios del director, y las escenas borradas [obviamente, de un film avant garde o rupturista, no menos que eso]. Así de teórico se vuelve el asunto, y ya te digo, tras leer eso, alguna mueca le puedes estar haciendo al disco. La espina dorsal del álbum es sin duda John Stanier, alguna vez en Helmet. Hay canciones en donde juraría que cada una de sus extremidades toca a una velocidad distinta, con tempos escandalosamente diferenciados, y aun así pega en la nota el muy maldito. Lo detesto. Lo adoro. Qué bestia. De ahí, el resto, es decir, los multi-instrumentalistas Ian Williams, Dave Konopka, y Tyondai Braxton hacen algo que yo llamaría un mix de rock con techno, una fusión muy bizarra de metal con dance music [se reparten más las guitarras y los teclados], o algo que no sé si Panda Bear tendría los huevos para tocar. La voz es reproducida bajo efectos, tratada como les viene en gana, haciéndola cabalmente un instrumento más. Títulos irreproducibles como “Ddiamondd” o “Tij” o “Leyendecker” frente a otros más accesibles como “Atlas” o “Tonto”, ya sea en movimientos de un par de minutos como pastruladas de 7 u 8. No te va a gustar, en serio. No hoy. No en lo que queda de década. Y no creo que mientras seas joven. Llegará el día de la aceptación de este disco debut de Battles. Sé que estaremos vivos, sé que algunos exclamarán “cómo fue que se les pasó” este álbum. Es cierto, pues, el futuro es hoy. No digas que no te dije.

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Their Hearts Were Full Of Spring - These Are Our Songs, We Wrote Them For You

Si la Internet ha logrado algo indudable, es hacer que todos nos enteremos de todo. Ser ignorante ahora ya es un pecado. Y ser un desconocido ya puede pensarse como algo improbable. YouTube, MySpace y Blogger/WordPress están ahí para sacarte/nos a la palestra. Estos eran los años para Andy Warholl, Dios bendiga este siglo. Pero aún así, es menester distinguir el oro de la basura. Cuando lo logras, la gratificación es excelsa. Y es ésa la sensación que me ha dejado Their Hearts Were Full Of Spring. Tan fenomenal nombre [me imagino que tiene mucho que ver con la canción de los Beach Boys] le pertenece a un [espero hasta hoy] ignoto sexteto londinense, antes llamados The Bleeding Heart [pasamos del miserabilismo a la esperanza, ¡me gusta eso!], que debuta en largo con un disco excepcional y de inmejorable título: These Are Our Songs, We Wrote Them For You. En efecto, TJWFOS nos presentan, nos regalan, nos entregan 12 gemas pop [y recalco gemas] que beben de referentes tan intensos como The Smiths, The Wedding Present y Spiritualized, y los hilvanan de manera fluida haciendo que todo el disco parezca una obra de una sola pieza con varios movimientos [colabora a esto pequeños instrumentales que fungen de lazos entre canciones]. Su forma de ejecutar el chamber-pop y el folk cantado con una voz que haría sentir orgullos a los dueños del sello Labrador no hace más que alegrarte el día. Unas campanillas oníricas abren el disco en “New Religion”, y todo queda claro: vas a sonreír. Y aunque durante esos primeros 4 minutos lo único que escuches sea a cantando solo con el acompañamiento de un piano y violines, su conmovedora interpretación te cosquillea el espíritu. Life-affirming magical indie pop, como ellos mismos lo tildan, y vaya que es verdad, carajo. Cada segundo, cada minuto, cada track, la sonrisa crece en tu rostro, la felicidad inunda tu ser [no titulan una de sus canciones "Happy" en clave irónica, no. Te hacen ñoña el bobo]. Imperan los temas delicados, de teclados prístinos y guitarras limpias, cuya gran cualidad es la de crear ambientes envolventes, con un gran manejo instrumental, que incluye xilófonos, clarinetes, sintes y otros. La perfección la logran alcanzar en preciosuras como “As Long AS The Sun Shines” y “Stars”, pero donde las lágrimas de la emoción se me cayeron cuales gotas de rocío fueron con “A Long Tiem Ago In A Galaxy Far Far Away” y sobre todo en LA MEJOR CANCIÓN DEL AÑO “Fall Into These Arms”, la puta madre, la canción más despampanantemente hermosa de todas las que se han escrito en estos ciento y pico días del 2007. El planeta entero debe conocer ya a Their Hearts Were Full Of Spring. La evangelización está en marcha. Por lo pronto, comenzaré manifestándole a la propia banda mi total devoción. No parecen ser la típica banda de mírame-pero-no-me-hables. Y lo mejor de todo es que estaban buscando baterista, porque el suyo se quitó. ¡¡¡¡Ahorita mando mi mail!!!!

Feliz Día a Ustedes

17 de Mayo, Día Mundial de Internet.

Día de Internet logo

¡Vívanlo!

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The Nightwatchman - One Man Revolution

¿Qué somos capaces de hacer en nombre de la revolución? ¿Qué tanto me, te, nos interesa? ¿Cuán incompleta podríamos sentir nuestra vida si no apelamos a denunciar aquellas iniquidades de las que está repleto nuestro entorno? ¿Por qué las buenas intenciones, generalmente, siempre se quedan en eso, y sus resultados rara vez revierten lo contraproducente? ¿Se separó Rage Against The Machine por eso? ¿Por qué todavía no debuta como solista Zach De La Rocha? ¿Qué criterio hizo que los organizadores de Coachella y los ingenieros de AT&T no transmitieran via webcast el concierto de RATM? ¿No es esta época demasiado obvia y esa banda muy políticamente incorrecta [y ya musicalmente caduca] para la administración Bush? ¿Por qué Tom Morello esperó hasta que Audioslave [grupo al que no le recuerdo ninguna impronta rockera de corte social destacable] pase a mejor vida para editar One Man Revolution? ¿No resultaba más acorde usar el alias The Nightwatchman en su banda primigenia que ahora? ¿Por qué suena tan, pero tan parecido a un Bruce Springsteen con los ganglios inflamados, a un Johnny Cash que está en Alcohólicos Anónimos, a un Bob Dylan sin pasado eléctrico? ¿No era menester emparejar el, asumimos, genuino y puro sentimiento de Morello con una impecable ejecución musical? ¿Entonces, por qué se manda con un disco de ¡¡13!! canciones tocadas con guitarra de palo? ¿Cómo dio el paso del agitrock al agitpop? ¿Existen esos 2 géneros o me los acabo de inventar? ¿De verdad pensó que podía cantar? ¿De ser así, de verdad pensó que alguien soportaría su voz? ¿Cuándo la Epic protestará? ¿Cuando sus ventas bajen? ¿Cómo puede haber gente que puede creer que sigue igual de impactante aquí que hace 15 años? ¿Por qué me siento engañado, si a fin de cuentas, ya medio que me cansaban esos efectitos del plug-tocando-las-cuerdas que venía repitiendo con el ex-Soundgarden? ¿Por qué nunca he usado una camiseta del Che Guevara [encima la película la vi porque un pata se compró el dvd en Polvos y se afanó]? ¿Acaso no te ha quedado claro, estimado Tom, que absolutamente NADA va a cambiar? Pregunta final: ¿Por qué produjo Brendan O’brien este disco?

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Githead - Art Pop

Si asumiera bloguear como mi chamba [eso que tiene remuneraciones, aguinaldos, y 15 días de vacaciones mal pagadas], pues estaría preocupado por, primero, postear todos los días, independientemente de feriados y flojeras, y luego escribir sobre algo que llame particularmente la atención a los lectores que visitan Manzarock. Nada de eso se cumple acá, porque soy un procrastinador convicto y confeso, y porque además escribo sobre lo que a mí me llama la atención. ES obvio que se trata de un ejercicio de engreimiento particular. Alabo aquello que me agrada, desmerezco aquello que repudio. Pero hay algo más: yo también soy el que busca referencias externas, amparado en aquello que a otros blogueros les llama la atención de manera particular. Así llegué a Githead, por ejemplo. Leí una reseña amable, entré al link de su myspace que estaba al final de dicho post, procedí a bajarme su disco. Art Pop es el segundo disco recién de estos británicos, editado 3 años después de su EP debut Headgit, y 2 luego del lp Profile. El arranque del álbum es efectivo. “On Your Own” tiene cierto sabor a desencanto que no pasa desapercibido, un tema rápido y vertiginoso, que podría colarse tranquilamente en algún top ten de fin de año. Así como hay piezas de pop rock “estándares” también dejan espacio para minutos de experimentación. “Jet Ear Game” por ejemplo, donde resalta la utilización de un vocoder, que recita reseñas de su disco Profile sacadas de Google. Llama la atención también la aplicación de ciertos toques electrónicos, que funcionan a la perfección como decorados notorios, como en la astronómica “Space Life” o la acústica “Lifeloops”. El buen trabajo de guitarras está reflejado en “Drive By” y “All Set Up”, en las que la banda de Colin Newan sabe copar bien el ambiente con texturas muy muy Wire. Hay tracks con cierta cadencia aletargada que no me satisfacen del todo ["Drop" es un buen ejemplo], pero el resto del cd tiene con qué salir bien parado. “Rotterdam” es otra canción recomendable, dance rock de buena sepa. No será el disco que te quitará el sueño, ni aunque su título lo exprese será considerada una nueva pieza de museo [por más que la crítica les acuñe títulos como avant-rock, post-pop y semejantes], pero no era necesario que Githead edite una obra maestra para que me llame la atención. Qué culpa tengo yo de tus complejos de curador, pues.

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Ibrahim Ferrer - Mi Sueño

Un 3 de marzo del 2000, unos cuántos años después de su lanzamiento original, mi vieja me regalaba un disco que hasta ahora sigo escuchando: Buena Vista Social Club [salió el 96]. Ya algo había escuchado/visto de ellos, o de sus integrantes: un simpático video de Compay Segundo en MTV, la presentación del combo íntegro en el show de Jools Holland cantando “Chan Chan”, su documental dirigido por Wim Wenders que vi en alguna sala de cine, etc. Pero no tenía el disco de marras. Hasta que en ese cumpleaños, aquel cd llegó a mis manos. Básico en tonos familiares, con la abuela pidiendo que suban el volumen al tope, siempre que lo pongo me alegra ya sea de día o de noche. Luego vendría el concierto de Compay en Lima [al que, por misio, no fui], y posteriormente, la llegada de otro cd a mi poder, el de Omara Portuondo, otra vez por obra y gracia de mi madre. Seguida de la noticia de que había asistido a su concierto allá en Miami. Luego, tiempo después, vendrían la noticia de los lamentables decesos de Compay, y posteriormente de Ibrahim Ferrer, la inmortal voz de estos soneros. Por eso me recontra alegra otra vez que, desde la eternidad, el tío Ibrahim haya regresado póstumamente con un nuevo disco. Mi Sueño lo trae de vuelta enfrascado en un romance con el bolero, un género por demás sugerente y dueño de una sensualidad que se conlleva de mil maravillas con la simpleza de su ejecución. Lo mejor de las 12 caricias de este álbum se encuentran hacia el final: “Copla Guajira” está decorada con un clarinete delicioso, y “Quizás Quizás” cantada con la voz de Ferrer es otra cosa. Como ya se sabe, Ferrer prácticamente es rescatado del olvido para nuevamente interpretar los temas de aquella placa del ‘96, gracias al apoyo de Ry Cooder, quien además tocó en ese disco [grabado en vivo en apenas 2 días, alucinantes los tíos]; esto sin contar las demás historias y anécdotas personales de todos y cada uno de ellos. El maestro moriría el 2005 a la edad de 78 años, ansiando hondamente que este disco vea la luz. Y así ha pasado. Mi Sueño es eso precisamente: ver logrado el último deseo de Ibrahim Ferrer. Y ya le pasé un par de tracks a mi madre por el msn. Y le gustó. El círculo se cierra. Feliz Día, Mamá.

“Estupendo”

Rayobac en Somos

No sé ustedes, pero creo que Oscar Garcí­a se ha equivocado. No es Records, es Recors.

::2007_con.todo::

The Sea And Cake - Everybody

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Estuve escuchando el Highway To Hell. ¡Qué brutal el disco! Hace tiempo que no escuchaba rock 100%“, me confesaba un pata juergas y discos, a raí­z de un comentario sobre la posible visita de AC/DC a nuestras playas. Y lo primero que se me vino a la cabeza fue tratar de definir qué podría significar para cualquier melómano qué es el rock and roll, justo ahora en la segunda mitad de la primera década del nuevo siglo. Es decir, cuánto puede alejarse de nuestros estándares de apreciación una banda que debutó antes que naciéramos… Pero esta inquietud no es nueva. Guitar World, la revista dedicada al instrumento insignia de este lenguaje, ya en los inicios de la primera mitad de los 90’s le preguntaba a sus lectores si no estaban algo aburridos de escuchar lo mismo [grunge pe', metiendo a Live, Oasis, y todo grupo de moda que cayeran dentro de esa falsa categoría]. Uno de los grupos nuevos, presentados como saludables opciones frente a los culpables de siempre, fue The Sea And Cake. Ahora, en pleno 2007, este cuarteto de Chicago, regresa luego de 4 años con un disco que, siguiendo sus coordenadas post-jazz/rock extiende aquella pregunta inicial “de qué está hecho el R’n'R“. Lo curioso es que el propio Sam Prekop, guitarrista/vocalista de la banda, parece tener la respuesta ad-hoc, pues ha afirmado que Everybody es un album rock. A secas. Algo admirable, toda vez que el rock es reconocido por los “fans” más por los excesos de las bandas que admiran que por sus verdaderos [en algunos casos inexistentes] logros artí­sitcos. Los temas de The Sea And Cake son melódicos hasta la saciedad sin que eso impida que se note un sofisticación tan natural en su instrumentación que de verdad saca roncha de la envidia. La otra guitarra de Archer Prewitt, junto la base rítmica de Eric Claridge en el bajo, y el maestro percusionista John McEntire [si mis manos construyeran monumentos...], logran amalgamar, con un celebradísimo perfil bajo que medio planeta debería imitar, sus consabidos talentos para firmar 10 joyas que no debes dejar de escuchar: avant-garde, post-rock, jazz, bossa nova [harta influencia de Veloso], y cómo no, krautrock [además de ciertos toques electrónicos, como se dejan oír en "Lightning"]. Como lees, no es un album rock “a secas“. Pero creo que sí­ te puedes dar cuenta la intención de la afirmación. La voz de Prekop es perfecta para las eufonías pop, mientras que el resto de instrumentos juegan entre sí con progresiones rí­tmicas, a veces eufóricas ["Up On The Crutches", arrancando no más el disco], a veces geométricas ["Exact To Me" es un buen ejemplo]. Toda una demostración de equilibrio, todo pulidito, todo conciso, todititito en su lugar [incluso McEntire, luego de producir los álbums anteriores, decidió dejar el encargo a Brian Paulson, para participar más como un miembro de la banda regular]. Todos sus discos [7 ya con éste] poseen 10 temas. Otra prueba más de que no estamos frente a cualquier banda de rock falocéntrico: Mesura y criterio. Así­ que las cosas como son: o te consigues más de The Sea And Cake, o todo lo escrito aquí será leído por las puras. Hasta nuestro entusiasta diseñador/ya-no-tanto-redactor Puigross ha sido tajante: “Es una piedra de toque dentro del panorama de música experimental actual. Referencia ineludible para la vanguardia pop de este siglo“. Todo lo que he escrito lí­neas atrás, resumido en 2 oraciones categóricas. Amén.

::2007_¿y.tú.cómo.te.llamas?::

Travis - The Boy With No Name

::travis
::the.boy.with.no.name
::independiente

3 años y un poquito más sin saber mucho de Travis, luego de 12 Memories [2004], nos enfrentamos a un nuevo parto del cuarteto escocés. Ahora sabemos que Fran Healy estuvo algo ocupado con su paternidad, y este críptico nombre de su 5to lp tiene relación al respecto: Healy y su esposa Nora no se decidían por un nombre para su hijo Clay [¡¿?!] y llegó a ser conocido con esta denominación. Con The Boy With No Name, estos 4 patas de Glasgow han sacado su PhD en una materia que valgan verdades, ya no se ve muy seguido: Edición de un álbum posible de ser disfrutado en su totalidad. Lo intrigante del asunto es darse cuenta de cómo lo logran: con lo mismo de siempre. Y es cierto, puesto que desde The Man Who [1999, no su debut, pero el que les dio luz verde a nivel mundial], el estilo de Travis ha permanecido invariable, y llegado a este punto, podemos afirmar entonces que han logrado algo que debe resaltarse: un sonido. Con todo lo bueno y malo que eso trae consigo. Las canciones rara vez duran más o menos de 4 minutos, sus melodías son agridulces, sus letras hablan del amor y sus penas, verso-coro-verso, y así. Y sin embargo, te capturan. Demás está decir que su matrimonio y posterior paternidad ha afectado rotundamente la vida de Healy, y esta experiencia queda claramente reflejada en el cd. Canciones como “My Eyes”, dedicada a su hijo cuando aún no nacía, o “Battleships”, acerca de una relación de 2 personas que se aman, pero que no pueden verse [me hablan], te pulverizan. No quiero usar el gastado adjetivo ‘madurez’, así que debería hablar de profundidad, y es esa introspección espiritual propia de personas que deciden apartarse de sí­ mismos para pensar y existir en otros se percibe aquí. La voz melancólica, marca registrada de Healy, es otro de sus sellos. El disco comienza, como ya lo hemos insinuado, sin novedades en el frente, “3 Times And You Lose” y “Selfish Jean” pueden resultar intercambiables con cualquier de sus otras 4 placas. Pero es con “Closer” y “Big Chair” que llegan inmediatamente después que este disco despega, y de verdad te asombra cómo esta banda, exprimiendo las posibilidades ya harto usadas en el planeta Pop [la batería de Neil Primrose no es nada del otro jueves, pero anda a ver cómo suena diferente en cada canción], se las ingenia para elaborar 11 temas [y un bonus track] para el aplauso. Osadía que se completa produciéndose ellos mismos el disco. Enhorabuena por un nombre bien ganado en la música de nuestros dí­as. Cada disco de Travis debe ser reconocido como lo que es: un perfecto ejercicio pop, y no un intento de cambiar el rumbo del planeta [o la música, para lo que nos incumbe]. No se lo pides a Camera Obscura, ¿por qué a ellos sí?

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