::2007_¿y.el.rock.and.roll?::
::black.rebel.motorcycle.club
::baby.81
::rca

Este grupo es un buen ejemplo de muchas cosas. De haber lanzado un disco debut con influencias reconocibles pero también bien manejadas, de aires perversos y canciones contagiantes. De saber componer un single eterno como “Love Burns”, lleno de bilis y amargura, pero endiabladamente bailable y radiable. De tener el tino de editar una digna continuación, un segundo lanzamiento que los reafirmaba como ya no como banda promesa, sino como un grupo establecido. Y también de lo que no se debe hacer en un tercer disco para mandar al tacho todo lo hecho anteriormente. En efecto, Howl [2005] pareció ser ese tipo de álbum que solo cobra sentido para la banda y alguno que otro fan terminal. 2 años después, y nuevamente con Nick Jago en las baquetas, Black Rebel Motorcycle Club edita Baby 81 [asà se llamó el bebé que era reclamado por 9 madres luego del Tsunami en Asia], y aunque ese romance con la música más vintage de los yunaites aún no se les despercude de todo, tras lo escuchado, nos suena a que el trÃo ha comenzado ha reencontrarse con sus mejores tiempos. Tengo espacio para algunos ‘pero’s, sin embargo puedo prescindir de varios, casi todos, salvo éste: la duración del disco. No creo que era necesario extenderla a 60 minutos clavados. Con todo, es un disco que presenta tracks que son memorables. El inicio es guitarrero, “Took Out A Loan” abre con esos riffs marca ZZ Top y la voz con ecos de Peter Hayes retumbando el ambiente. El primer single es “Weapon Of Choice”, cortita y directa, pero aún todo sigue sin cuadrarme. Me entusiasma saber que Jago está de vuelta en los tambores en buena forma [se quitó antes de la grabacÃón de Howl]. Es con “Window” que el disco recién despega para mÃ. Acordes de piano pop, acompañadas de guitarras psicodélicas, y una interpretación que recuerda al Lennon en la era más LSD de The Beatles te hacen parar la oreja. Estos 6 minutos son otra cosa. Y luego de ella hay una seguidilla de temas, una media hora de música que se convierte en lo mejor del disco. Regresan las texturas shoegaze, mantienen su fanatismo enfermizo a Jesus And Mary Chain, y el flirteo con la Americana todavÃa les juega algunas malas pasadas: “American X”, 9:11 en el reloj [¿coincidencia?] es la prueba [más corto, obviando algunas secciones, quedaba mejor]. Aunque tampoco es causal para la desaprobación general. Hay una ambición innegable en la producción de este 3er disco de los de San Francisco. Pero [el último] aquà en Manzarock no querÃamos a una banda reinventándose. QuerÃamos a una banda que se volviera a encontrar. Black Rebel Motorcycle Club alguna vez se preguntó “¿qué le pasó a su rock and roll?”. Con este nuevo parto, parece que se ya se han respondido. Lo tienen ahà mismo.













