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Cuando leà eso de “La banda que puso a Canadá en el mapa“, refiriéndose a Arcade Fire, me di cuenta que debe ser frustrante ser Cowboy Junkies. 20 años después de su formación, At The End Of Paths Taken encuentra a la familia Timmins, Margo my love en voces, Michael en la guitarra y Peter en la baterÃa, junto a Alan Anton, celebrando su disco #13, nada menos, pero con los medios mirando a cualquier parte de Montreal, menos donde residen ellos. Lo suyo nunca fue el exorcizar sus miedos y frustraciones en vivo, ni cantar lo que motiva sus emociones a viva piel, nada de eso. La oscuridad que podrÃa caracterizar a los Junkies, se vale de una puesta de escena flemática y discos sosegados, parcos y acogedores. Visto asÃ, la banda de Wim Butler, siempre impactante y desbordada, tenÃa todos los tickets comprados para ganarse aquel mote otorgada por la prensa especializada [gracioso ese adjetivo]. Entonces, ¿qué es lo que nos ha venido ofreciendo el cuarteto de Toronto todo este tiempo? Pues, podrÃamos hablar de un sonido distintivo ya a estas alturas de su trayectoria. Y eso, te diré, es satisfactorio. Nunca te engañan, y hasta podrÃas sorprenderte en cada nuevo entrega. Acá hay espacio para ambos aspectos. Llega a sonar diferente, pero también mantiene ese sabor familiar tan Junkie que es incomparable. La familia, el amor, la vida y la muerte, como en otros episodios de su discografÃa, sigue siendo su temática lÃrica. Michael, quien escribe todo, no tiene miedo en mostrarse tan sentimental como siempre, para que la voz encantadora de Margo, tan elegante como su nombre y su porte, se deslice por tus oÃdos, una caricia delicada que hasta ahora no pierde atractivo. Es ella quien aporta esa cuota de oscuridad que matizan todos los temas de la banda, pero sin dejar de tener ese ánimo optimista que hace que finalmente no quedes hundido en la tristeza. Temas como “My Only Guarantee” y su advertencia “I will fuck you up” es uno de los tracks descatables del álbum. “Mountain”, tal vez lo mejor del disco [y la canción más larga también, 7:09], está recitada por su viejo, John A. Timmins, quien lee un extracto de su libro I Don’t Know Where I Am But I’m Making Good Time, y es ahà cuando lo comprendes: cuando una banda logra algo que se llama “tradición”, es difÃcil que se desligue de ella, mucho menos sus seguidores. Su peculiar forma de hacer catársis aquà es bien recibida. Cowboy Junkies celebran 20 años con un disco que para ti te puede sonar exactamente igual al primero. Pero no, es simplemente un parar un momento, ver cuánto se ha avanzado, y seguir adelante. Y con ellos, seguir avanzando. A caminar no más.













