::2007_the.[girl].power.on::
::electrelane
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¿Cómo habrá sido de niña Verity Susman? ¿Qué juguetes le habrán gustado? ¿Cómo habrán sido sus amiguitos? ¿Qué sabor de helado le habrá gustado? ¿Qué comidas habrá detestado? Todo eso me intriga respecto a ella. Pero, más que nada, lo que quiero saber es cómo, dónde y cuándo aprendió a cantar asÃ. Su cántico, su peculiar tono de voz, su tono afectado, histriónico, emotivo y mÃstico, ha convertido al cuarteto de Brighton en las heroÃnas indies de la islas británicas. No Shouts, No Calls, 4to disco ya, es definitivamente una enmienda en la plana, luego de un incierto Axes [2005]. Aquél significó un bajón en las expectativas de sus fanáticos. Para quienes no volvimos a ser los mismos luego de The Power Out [2004], su gran segundo disco, pues hay buenas nuevas con este nuevo lanzamiento. Electrelane regresa por sus fueros, y se superan a ellas mismas. En efecto, si hay algo que se nota de vuelta es la frescura, que a mi juicio se perdió en su anterior disco, lo que hace que te conectes instantáneamente con sus canciones. Aquel fraseo entre monótono y fingido de Susman sigue siendo vital para que te enganches a su onda, con una clara apropiación del estilo Stereolab en tal sentido, y sus letra abordan temas de amor y desengaño de manera cruda y lastimera, con nulo optimismo. Valgan verdades, aún no sé por cuál canción decidirme como la absoluta ganadora, y aún asÃ, celebro lo parejo que es el disco, all killers, no fillers. Finlamente, si tuviera que decidirme, si me apuras, si me apuntas con un arma en la sien, le dejo la gloria a “Between The Wolf And The Dog” y su cimbreante estructura. Una guitarra nerviosa que va edificando un ir y venir tenso de riffs y uuh’s y aah’s. Aunque es definitivamente en los temas cortos y directos donde las 4 chicas salen ganando. Su base rÃtmica se encuentra en perfecto nivel y el aporte de los teclados es definitivamente encomiable, añadiendo texturas densas a los tracks donde participa, sobresaliendo especialmente en el instrumental “Five” [qué bueno que sigan con esa saludable costumbre], la krautrockera “Tram 21″, y sobre todo, el deslumbrante cierre que es “The Lighthouse”, 20/20. Es tal vez la única girl band vigente que prefiero. Su art-pop inveterado, todo un trademark, será escuchado y aplaudido hoy y dentro de 10 años, ya verás [no opino lo mismo de esta portada]. Electrelane me ha convencido de que, junto a ellas, esta vida sin The Organ podrá ser más llevadera. Yeeeeh.




















