Que El Reino De Sangre Caiga Sobre Todos Nosotros
Reinas, reyes, y reinos. El más brutal de todos, le perteneció a la mejor banda de trash metal desde que los Neardenthal hacían sonidos guturales en cuevas. ¡Larga vida al Reino de Sangre!

::slayer
::reign.in.blood
::def.jam
De todas las cosas pajas que tiene esta bomba, hay una que es la que más me desahueva: el disco te hace mierda en solo 28 minutos, ¡¡puta madre!!
Reign In Blood abre y cierra con 2 temas “largos”: “Angel Of Death” y “Raining Blood”, ambos bordeando 5 minutos. Ambos son un veneno que te carcome la piel, una trepanadora partiéndote en 4 cada lóbulo. Jamás he recibido tanto placer de algo que hace añicos mis tímpanos. “Angel Of Death” está basado en el infame Dr. Menguele, y sus experimentos sobre humanos. Por su parte, “Raining Blood” tiene el duelo de guitarras más demoníaco que tu existencia podrá imaginar. Inexplicablemente, Tori Amos versionaría esta canción para su disco de covers Strange Litlle Girls del 2001.
Lo que hay entre el track 2 hasta el 9, es TNT + dinamita + anfo en forma de speed metal [y la alusión a explosivos subversivos puede ser faltosa, cierto, pero carajo, para la época, esto fue como detonar un coche bomba en un centro comercial]. Lo que había en la cabeza de estos 4 malditos, Tom Araya en bajo y voz [hasta ahora me pregunto por qué el Vaticano no lo ha excomulgado], las guitarras de Kerry King y Jeff Hanneman, y, todos de pie por favor, el baterista Dave Lombardo, es un vómito sónico que desafiará tu testosterona: duda de ti, man, si no sientes “algo” correr por tus venas. Su agresividad es incontestable. Los gritos de Araya rayan en la insanía [juro que da la impresión que estuviera cantando desde alguna celda de manicomio], las violas de King y Hanneman te violan [y te gusta], y lo de Lombardo… Dios Mío, lo de Lombardo… Puta Madre, Dave…
Son tantas cosas las que me produce la audición del RIB. Es un disco que debes escuchar y punto. Debes dedicarle esa casi media hora y no hacer absolutamente nada más. Luego está su estética. Algo que han mantenido invariable durante toda su trayectoria [¿ya viste la portada de su último disco?], tercos en sus afrentas contra la religión católica y líricas de abierto contenido confrontacional, en donde la violencia es gráfica y explícita [menciones a campos de concentración, Lucifer, y todas esas cosas que en la casa, el colegio, y la Iglesia nos dicen que no debemos prestar atención. En vano, por supuesto]. Lo que nos pintan y cantan es un panorama horroroso [lo único que se me ocurre para comparar el sonido que producen King y Hanneman es un sampleo de gritos de víctimas desesperadas, milésimas de segundos antes de ser ejecutados, nada más], pero algo tiene que te levanta, por más oscuro sea el panorama que proclaman, es un disco que no te deja sentado y bajoneado. Terror sónico en su estado más puro, aún hoy, te escarapela, te destroza, y permanece insuperable [incluso por ellos mismos].
Esas épocas ya se extinguieron. Ya nadie se asusta con un disco. Es decir, si me asusto es de la capacidad que tiene mi vecino para poner con el volumen a tope grupos que son miasma los 7 días de la semana. Pero ya fueron esos días en donde darle play a un disco era sentir que lo que salÃa por los parlantes te iba a devorar. En parte porque el grunge mandó “al retiro” a muchos actos heavy metal [¿?], en parte porque el nümetal finalmente terminó por convertirse en una parodia [¿o me vas a decir que no te da vergüenza admitir que te gustaba Limp Bizkit?]. Cha’ mare’, cómo se fueron esos días…
Ah, y por supuesto, Dios bendiga a Rick Rubin. Se dice que fue por él que este disco, originalmente planeado para ser de 35 minutos, quede como está. 20 años después, Reign In Blood no ha envejecido ni un segundo, y sigue sonando tan satánico [y sigue siendo satanizado] como siempre.
Para terminar, unas palabras finales para Dave Lombardo:
Estimado Dave,
De corazón, espero que tus muñecas nunca envejezcan, que tu coordinación siempre se mantenga en sincronía, y que tu vigor jamás desfallezca. Dios y El Diablo saben que eres bueno.
20 años después, carajo, no puedo, simplemente no puedo concebir cómo lo hiciste. Y a pesar de eso [o creo Yo que precisamente por eso] me gusta. Vida eterna.
Con el mayor de mis respetos,
El Manza.
Slayer, no lo olvides. Mucho pop hace daño.












