Sueño Siamés

[Cine] + [Rock] siempre ha sido una combinación interesante. Se han podido ver películas con historias apasionantes y soundtracks más que recomendables. La lista es amplia, y entre las más destacadas de estos últimos tiempos mencionaré “Almost Famous” de Cameron Crowe, “High Fidelity” de Stephen Frears [basado en el libro del mismo nombre, casi mi biblia], “Hedwig And The Angry Inch” de John Cameron Mitchell [acá en Lima dicha historia fue llevada a las tablas, no tuve el coraje para verla], y la más reciente “Last Days” de Gus Van Sant [la cual no he visto pero el comentario más alentador que recibí al respecto fue "es más lenta que Elephant"...]. Ahora habría que agregar un filme que ha despertado gran furor y polémica desde su estreno: “Brothers Of The Head” de Keith Fulton y Louis Pepe.

Brothers Of The Head

Salidos de las canteras del documental, Fulton y Pepe se nos hicieron conocidos debido al interesante relato de “Lost In La Mancha” (2002), en el cual muestran todo el problemático e inverosímil ambiente que rodeó la filmación de “The Man Who Killed Don Quixote”, ambiciosa obra de Terry Gillian, y que iba a ser protagonizada por Johnny Depp -la grabación nunca se concluyó y el proyecto quedó incompleto-. Por acá se dejó ver gracias al cable. Los tenemos de vuelta con un filme, su debut en largo, que a manera de falso documental, muestra el ascenso y caída de una visceral banda de punk rock en los inicios de los 70. Brothers Of The Head es el registro de la vertiginosa vida de 2 hermanos rockeros, Tom y Barry Howe, siameses unidos por el torso. Sumergidos en un ambiente que hace justicia al slogan drogas, sexo & rock’n'roll, los Howe Bros. son retratados por Fulton y Pepe como seres absorvidos por la alienación de la época, con mucha sátira y humor negro la pareja de directores muestran la explotación a la que son sometidos los músicos siameses y su adaptación a aquel pérfido submundo. La cinta ha recibido buenas críticas, y las actuaciones de los hermanos Harry y Luke Treadaway como los siameses Howe son impactantes [ayudados por el hecho de ser gemelos idénticos en la vida real]. Y por lo visto en el trailer, algunas imágenes serán inolvidables. Esperemos que alguien se anime a traerla por acá.

Tenían razón los que decían que el rock & roll siempre fue un freakshow. Behold…

Video killed the Radio Star

No sé otra manera de comenzar el posteo, así que lo pongo igual como lo pensé desde el inicio: Queen re-inventó el videoclip.

Así es la nuez: Cuando en 1975 editaron A Night At The Opera, no tuvieron mejor idea que lanzar un video promocional del sencillo “Bohemian Rhapsody”, y de esa manera le pusieron el certificado de nacimiento del videoclip tal como se le conoce en nuestra era moderna. Dirigido por Bruce Gowers, no es oficialmente el primer video clip (Bob Dylan el ‘66 ya había hecho alguno), y si lees con cuidado verás que no he señalado que lo haya sido; sin embargo, fue tal el magnífico suceso global que alcanzó (no sólo es una estupenda canción, el video en sí era impresionante para la época), que hizo que practicamente TODO sello discográfico acompañara de un video cada lanzamiento de singles de los artistas y bandas que promocionaban: Ya no había necesidad de mostrar a la banda in situ. Nacía la era de la imagen. He ahí su cabal importancia.

Bohemian Rhapsody feedback

Celebrar esta “hazaña” de mi banda favorita no era realmente la intención de este posteo, sino hacer un intro apropiado a lo que significa la cultura del video musical en nuestros días. Es que no siempre fue así. No es hasta 1981 que nace el factotum de los videoclips a nivel mundial: MTV cumple ya 25 años en su últimamente cuestionada brega de difundir música en videos (lo de eMpTyV no es gratuito. ¿O ya no recuerdas a Jack Black cuando dijo que el rock and roll “was killed by a little thing called MTV” en School of Rock?).

Igual, las celebraciones ya se están anunciando en su señal del cable. Obviamente para aquella que llega a esta parte de Latinoamerica -al menos, la que vemos acá en Perú- verá solamente un puñado de programas especiales y no mucho más. Pero algo veremos. Suficiente si tenemos en cuenta que tal programa lo conducirá Daisy Fuentes. La sexy Daisy. ¿Alguno recuerda ese programa de apenas una hora que daban por acá en los ochenta y que era conducido por esta misma cubana, en el canal 5? Se extraña ese MTV…

MTV logo

Empero este impacto no es ajeno a la world wide web: 2 muy visitados sites han publicado sendas listas que recogen los mejores videos para sus respectivos staffs. Ellas son la versión online de Stylus Magazine y la reverenciada guía indie Pitchfork (debo agregar que hay quienes esta web les llega exactamente al pitchfork también, déjame decirte). Cada uno elige a los que ellos consideran los 100 más resaltantes para su redacción: Pitchfork hace su lista sin ningún orden establecido y con algunos comentarios de verdad hilarantes. Mientras que Stylus es un más “categórico”, yendo de menos a más, considerando su lista como definitiva.

Como bien imaginas, hay coincidencias varias entre ambas, ausencias inexplicables, finalistas merecidos, y otras presencias que podrían descartarse sin ningún problema. Ah, y gracias al YouTube, si a alguno jamás lo viste, saldrás de la ignorancia con solo darle click a “play”.

Después de ese primero de agosto del ‘81 nada fue igual. “You’ll never look at music the same way again“, decía ese primer slogan de Music Television. No pues, ya nada nunca fue igual…

P.D.: El mejor colofón para este posteo tenía que ser éste: El primer video emitido en MTV.

::the.buggles::video.killed.the.radio.star

::2006_la.espera.desespera::

::centro-matic::fort.recovery

Centromatic - Fort Recovery

Historia verdadera: tenía que ir a un McDonald’s no tan cerca a casa para encontrarme con un pata para cobrar una deuda pendiente. Mientras llegaba metí un cd al discman. Escogiendo discos al azar (porque era uno de esos días que en realidad solo quieres escuchar algo que no sea el ruido de los carros y la gente, y menos lo que suena dentro de la combi) sonó Fort Recovery. Una decisión fortuita que cayó como anillo al dedo. Sobre todo porque cuando sonaba “Patience For The Ride”, pensaba 2 cosas: Que vivo demasiado lejos a los distritos de la mayoría de mis amigos; y que Centro-matic ha sacado un disco tan laxo que no es recomendable como soundtrack en situaciones de ansiedad (no es que me debían tanto tampoco, pero me sirve para graficar la idea). Me vengo a enterar que Fort Recovery es el 8vo disco de la banda -¡¡!!-, con el que siguen tercos en su onda lo-fi guitarrera tan Guided By Voices, que les ha traído fans y detractores. Suenan relajados, pero no a lo Low, más bien con un aura de confianza en ir de a poquitos construyendo las melodías, tratando de armar un disco, como le dicen, “parejo”. Pasa por eso que ningún tema realmente llega a resaltar como para reventarle cohetes (”Monument Sails” se queda pero por una pizca). El problema que esto trae aparejado es que incluso dentro de una misma canción del disco no encontrarás un pico emocional que te sacuda. Los buenos temas que son “Calling Thermatico” y “Triggers & Trash Heaps” carecen de ese momento en que todo reviente de una buena vez. Puede que la idea de Will Johnson no sea la de verter todo lo que lleva dentro y simplemente armar un puñado de canciones que con la sutileza necesaria nos muestra lo que es hacer un disco uniforme en sonido y emociones (costumbre que también extiende a sus proyectos paralelos, como los recomendables South San Gabriel). Después de media hora por fin llegó mi pata, y así también la buena sorpresa: “Take A Ride” por fin hace que esas guitarras abusen un poco de sus efectos, lo necesario como para agitar un poquito las cabezas. Lo que demuestra que a veces, hay mini tormentas después de mucha calma. Pagada la deuda y acabado el disco, regresé a casa. Entro a la web de Centro-matic y veo que llevan 10 años ya en la marcha. Y que todos dicen que éste es su mejor disco. Lección aprendida: siempre sirve esperar.

::2006_el.tiro.por.la.culata::

::the.rifles::no.love.lost

The Rifles - No Love Lost

Debe ser lo más jodido del planeta nacer en Inglaterra y querer hacer música. No porque no se pueda, sino porque con esa historia y tradición en la música popular a cuestas, caray, sacarte ese peso de no parecerte “a nada”, puede resultar prácticamente imposible. Hay bandas que se zurran en tal postulado y siguen para adelante [con esa soberbia que les hace crear un oasis -no pun intended- que luego muchas bandas persiguen], otras que orgullosas se asumen dignos relevos del testigo dejado por otros grupos [con una pretensión inexplicable para sujetos sin nada con qué pretender]. Y hay de las que suenan como pueden, así eso signifique sonar no muy “originales”. Para el caso que nos toca, la impresión que tengo es que estamos frente a un raro caso que resume los 3 casos. The Rifles deben saber de pe a pa las canciones de The Clash, The Jam [Paul Weller es influencia descarada], y demás acto punk británico de fines de los 70. En su disco debut encontramos: riffs pileros, voces enérgicas, coros contagiantes, y todo eso que hace a este grupo tan paja como lo fueron las fuentes de donde beben esa vitalidad. Y por eso mismo, cuando No Love Lost deje de sonar, te habrá sabido tan conocido, muy “esto ya lo escuché antes“, que dudo que vuelvas a ponerle play a tu equipo. Lo que resulta tanto un defecto como una virtud, si es que cabe el juicio. Difícilmente las canciones superan los 3 minutos, apenas el arranque vertiginoso con “She’s Got Standards”, “She’s The Only One”, la infaltable canción “eres mía o de nadie“, y una más por ahí, así que el disco es digerible a más no poder. Temas como “Hometown” y “Local Boy” hicieron que pensara en como sonarían unos Editors haciendo covers de Sex Pistols -sin mencionar que “Spend Lifetime” es The Rifles covereando a los mismos Editors prácticamente-, y “Peace & Quiet” es un follow-up perfecto a cualquier single de The Libertines, lo mejorcito del cd, por mi madrecita. Y así podría seguir con el resto, que “Robin Hood” es el mejor tema que nunca grabó Pete Doherty, y demás gracias… No me malinterpretes. No Love Lost ES un buen disco, pero su frescura te durará, ¿qué?, ¿3 semanas? Para fin de mes, estoy seguro que otra bandita indie será tu grupo de cabecera. A mí no me da para tanto. Eso sí, cuando me dio con The Rifles, saltaba hasta el techo, lo justo. Hasta la próxima indie band.

::2006_cuando.el.post.punk.cansa::

::pretty.girls.make.graves::élan.vital

pretty girls make graves - elan vital

Teniendo en cuenta que el nombre de este ahora quinteto de Seattle proviene de una canción de los héroes The Smiths, aluciné que el título de este su tercer disco tenía algo que ver también con ellos -un lado b oculto, alguna referencia geográfica/histórica, así se llama un pata de la banda, qué sé yo-, por lo que decidí googlearlo, al tiempo que lo escuchaba a ver qué tal. ¿Resultado? Con respecto a la búsqueda: resulta que es un término en francés que significa algo así como “fuerza vital“, una fuerza relacionada a la evolución y desarrollo de los organismos. Con el disco, que es lo que importa, pues todo lo contrario: me aburrí como nunca. Élan Vital es un disco fallido, con un sonido que ni por asomo guarda algún tipo de relación con la banda mencionada líneas arriba, y que no me ha movido un pelo. Mira que no parecía, porque al menos el primer par de tracks, anunciaba otro derrotero. “The Nocturnal House” (que me parece que tal vez se extiende innecesariamente) y “Pyrite Pedestal” al menos daban luces de que sí, esa vitalidad que pretenciosamente se atribuyen para su disco, estaba manifiesta. No es que sean temas de desbordante efusividad, pero sí con la suficiente calidez y entusiasmo para seguir enganchado a lo que sigue. Pues, nada, no hay sorpresas por venir. Esta sensación de impulsividad se mantiene la primera parte del cd, que muere en la (buena no más) canción “Domino”. Luego de un pequeño interludio nace el drama, pues aquí es donde Pretty Girls Make Graves la embarra (incluso, el mismo interludio te parecerá innecesario). La nueva integrante Leona Marrs adquiere notorio protagonismo con sus teclados, y de verdad que las atmósferas de muchos temas se me hacen impasables. La voz de Andrea Zollo es más que agradable, sabe cantar y gritar cuando y donde debe, pero no alcanza para levantar el disco, se nota que tienen buenas ideas pero no han sabido culminarlas (”Selling The Wind”, y toman rutas inadecuadas (”The Magic Hour” en su intento por mostrar un sonido que los aleje de su celebrado The New Romance, que tenía más que ver con la onda de bandas emocore a lo At The Drive-In o hasta Sleater-Kinney, que con esta camada neo post-punk a la que parece quieren intregrarse. Y no lo entiendo, porque ahí sí funcionaron. No sé si será una cuestión de gustos o de cierta sensibilidad que ya no tengo, pero Élan Vital nunca me enganchó (”Wildcat” y las que mencioné antes se pueden salvar). Pretty Girls Make Graves edita este Élan Vital via Matador. Sus razones habrá tenido este buen sello para tal movida. O fácil le deben un favor a alguien. Por mi parte, sorry chicas, pero este álbum va derechito a la tumba.

El día que La Reina calló…

9 de Agosto de 1986

Knebworth Park

120000 asistentes

Queen daba el último concierto en su Historia.

Los extraño…

Queen last concert ticket

::2006_agita.las.palmas.y.di.yeah::

:h.no!.oh.my!:h.no!.oh.my!

Oh No! Oh My!

Myspace is destroying myrockandroll” decía el nick de un pata mío [cuya banda debería tener más ensayos de los que puede]. Cuales cazarecompensas, muchos son -todavía no caigo en dicha vorágine- los que día tras día se sumergen en dicho portal [y alguno que otro rss feed] con la esperanza de encontrar su next big thing personal. Oh No! Oh My! es la típica banda caleta adorada por los bloggeros indies: un grupo formado por 3 patitas sin mucho más que hacer que aprender a tocar instrumentos y autoproducirse un disco para distribuirlo ellos mismos. Todo dentro de las reglas básicas del DIY. El núcleo creativo es un dúo, Greg Barkley y Daniel Hoxmeier [con el apoyo del batero Joel Calvin] comenzaron en Nashville tocando tonadas depres y lentas. Como que no les vaciló. Cambiaron de sonido y nombre [las gracias respectivas a una canción de The Robot Ate Me], y ahora grabaron este cd autotitulado. ¿So… what’s new? Han sido comparados a Clap Your Hands Say Yeah. Dicen que suenan a unos The Shins si estos hicieran post-pop [sino ellos, alguien ya lo habrá inventado, me imagino], y este debut, si podría decírsele peculiar, tampoco es que sea EL acontecimiento indie del año. Oh No! Oh My! es un disco es simpático y alegrón, pero hay temas que definitivamente se lucen muchísimo más que otros, y al final, si de algo cojea el disco es por ese desbalance. Como toda banda pop, Barkley y Hoxmeier se las arreglan para mostrarnos tonadillas agradables que sean fáciles de tararear [la linda "Farewell To All My Friends" o "The Backseat", imposible que evites mover la cabeza de un lado a otro], y simultáneamente mostrarnos cuan buenos instrumentistas llegan a ser ["Jane Is Fat"]. Las joyitas de este disco son inobjetablemente la dulce “Lisa, Make Love! (It’s Okay!)”, canción para juegos campestres o cuando visites a los venaditos en el zoo, y sobre todo “I Have No Sister”, con un frenetismo disco-pop encapsulado en 3 minutos, perfecta para un fratricidio. Te ahorro la búsqueda: deja de bloguear media hora por hoy y dedícale ese tiempito a este disquillo. Pero luego regresas y lees la próxima reseña. No se te vaya a hacer costumbre…

::2006_la.división.de.la.alegría::

::fleeting.joys::despondent.trasponder

Fleeting Joys - Despondent Transponder

¡No lo puedo creer! ¡Puta madre! ¡Qué bestia! Kevin Shields debe estar sollozando de la emoción. El disco que hemos estado esperando que edite Creation desde hace 15 años luego de aquel glorioso, seminal Loveless, llegó. Se llama Despondent Transponder y el monumento se lo debemos erigir a una novel banda de Sacramento, California: Fleeting Joys. Un grupo que ha rebalsado la copa de su debut con cataratas de capas de radiante feedback (prepara un impermeable porque se te viene un imparable chubasco de éter, no bromeo). Ahora, resarciéndonos un poco de la euforia inicial, suelto una duda: ¿cómo una banda salida de un punto geográfico agobiado por un calor ideal para el veraneo hace música como si hubiera vivido desde siempre aletargados bajo la neblina grisácea de las islas británicas? Es justa la interrogante. Porque la anglofilia que trazuma este Despondent Transponder es hasta cierto punto, asfixiante. John en las guitarras y Rorika con el bajo y agregados electrónicos, los integrantes de la banda (a quienes se les suma Matt McCord, invitado en la teba) elaboran temas que, francamente, son deudores de todo un género, y resulta sospechoso. Porque “Magnificent Oblivion” suena demasiado parecido a “Only Shallow” de My Bloody Valentine. Y cuando no es MBV, es Slowdive: “Satellite” es un track perdido del Souvlaki. Es un disco auroral, que revienta en un extasis de delays y chorus, y demás efectos de pedaleras (”Young Girls’ Fangs”, e incluso con coqueteos noise + melodía tipo Sonic Youth en “I Want More Life”. Tal vez lo de Fleeting Joys sea un accidente. Grato, de hecho, pero para tomarlo con calma. Teniendo en cuenta el humor depresivo con el que quieren impregnarnos en sus temas (desde las voces cansinas y nostálgicas tanto de John como de Rorika, hasta con títulos como “The Breakup” o “Lonely Crawl”, el nombre del disco (que se traduciría como “Receptor Desanimado”, e incluso de la misma banda: Alegrías Efímeras. Eso me sabe tan 1991… La imagen de Xerox no será fácil de alejarla de tu cabeza una vez acabe “Patron Saint”, el tema final del cd. Queda claro que para esta placa no te será difícil reconocer el origen de sus sonidos, ya sea algún album de Cocteau Twins, ya sea el canto de una ballena, y tal vez por eso, Fleeting Joys ha conseguido impactar. Y por el momento, es suficiente para una sonrisa.

::2006_[indie].looney.tunes::

::tapes.n’.tapes::the.loon

Tapes N' Tapes - The Loon

Como que ya comienza a hartar esto de ser “indie” y/o hacer música “indie” (nunca lo primero tiene que ver con lo segundo muchas veces, y viceversa). No pretendo teorizar, simplemente deseo, digamos, elevar un a suerte de queja: cualquiera se hace llamar o dice hacer “indie”, porque eso es lo que ahora se está escuchando. Hype, al fin y al cabo. No dudo de la raigambre desprejuiciada y alpinchista de muchas de las bandas selladas con tal rótulo, ni de su buen sonido y, además, su influencia innegable para la escena, pero meter cualquier disco o grupo en ese mismo saco… tampoco, pero es algo que ya a estas alturas se hace inevitable, y su status quo no puede ser negado. Lógico, la pregunta cae solita: Tape N’ Tapes, ¿son indies? Dicen, al menos los críticos. Basados en la forma de cantar de Josh Grier, en la forma como sus guitarras elaboran sus melodías, y en el hecho de que algo suenan a Pavement (algo dije, no un vulgar copy/paste, pero póngamoslo así: Malkmus tiene con qué demandarlos y ganar). La banda ha pisado el estudio con una idea clara para sus temas, y tiene canciones que verdaderamente los hace sobresalir del resto de bandas, como ellos, también debutantes. Sin embargo, no detecto rastros marcados de un sonido lo-fi que es la marca de fábrica del estilo, y sí por ejemplos siento más obvios los guiños new wave de algunos tracks, sobre todo en el tema final “Jakov’s Suite”, con un devaneo instrumental que dura casi la mitad del tema y que haría ruborizar del orgullo a unos primerizos B52’s. Es por eso que dudo sobre cuál denominación elegir para esta banda de Minneapolis. ¿Qué sonido tiene “Manitoba”? ¿No es bacán que una balada lastimera tenga ese remate? ¿”The Illiad” es bossanova + rock alternativo, o me estoy volviendo loco? ¿Esos eran timbales y quijada de burro? ¿No es perfecto que “Cowbell”, el tema que le sigue, la mitad de corto, sea tan pilero, y con una línea tan genial como “I’ve been a better lover with your Mother“? The Loon ha capturado a buena parte de la crítica musical independiente (y la no indie también) con este primer largo. Y, ejem, a Manzarock también. “Insistor” se cuela por derecho propio en las listas de mejores canciones de este año (¿cómo imaginas el video? Yo en una taberna del viejo oeste o donde sea que toquen polka -¡!-) y me deja con muchas ganas de estar atento a lo que salga más tarde de ellos. Arcade Fire el 2004, Clap Your Hands Say Yeah el año pasado. ¿Tape N’ Tapes encabezando preferencias para diciembre? Indie Rock Animado de ayer y hoy presentó…

::2006_now.it’s.off::

::grandaddy::just.like.the.fambly.cat

Grandaddy - Just Like The Fambly Cat

Cuando eras niño seguro tenías tu robot de juguete favorito. Uno que cargabas para todos lados, que decía cosas raras, que se daba vueltas, que tenía muchas luces de colores que se prendían y apagaban. Y un buen día la pila se acabó [osea creciste, conociste una mujer, conseguiste un trabajo, tantas cosas...], y esa “magia” desapareció por completo. Lo agarraste, lo tiraste al suelo y lo destrozaste. Ya no era lo mismo [o de verdad fue que la pila se agotó]. Desde hace unos años, Grandaddy era mi robotito. Se había convertido en esa banda que mezclaba un alucinado imaginario con una instrumentación lúdica y despreocupada, además de su pinta y una estética salida de una mezcla improbable entre ZZ Top y Flaming Lips. Pero no he sido yo quien decidió tirar mi juguete al suelo para hacerlo añicos. No, fue el mismo Jason Lytle quien quiso que esta aventura terminase. Y para despedirse sale a la luz Just Like The Fambly Cat. Grandaddy hace gala aquí también de ese space-pop tan particular, sin embargo el sabor a tedio, que supongo debe ser el mismo que les agotó sus pilas, se cuela en muchas de las canciones. Están esos riff gruñones, están sus teclados de dibujo animado vintage. Pero también hay pena, miedo y hasta pesimismo, aunque menos mal también dejan espacio para la esperanza y el agradecimiento ["Skateboarding Saves Me Twice"], que te pueden sonar a nostalgia, pues finalmente, ya todos sabemos -y ellos más que nosotros- que después de este disco, no habrá nada más adelante ["Summer... It's Gone"]. Es la ironía de alguien que sabe que no tiene nada más que perder. Algunos temas pasan los 6 minutos, y te demandarán mucho compromiso para seguirlos. En sus temas cortos ["Jeez Louise", "Campershell Dreams", "Disconnecty", "Elevate Myself"], los hijos favoritos de Modesto, California te impresionan con melodías pegajosas. Luego de lo cual, y a manera de sentida despedida de sus fans, de sus amigos, del mundo [donde hay robots, animales, y uno que otro alien, ese mundo que ellos se inventaron y nosotros queremos visitar], Lytle nos asegura que ya no hay marcha atrás: “This Is How It Always Starts” y “Shangri-La (Outro)” son la última vuelta del robot. Digamos adiós, muchachos: nosotros ya crecimos… y Grandaddy se apagó.

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